Cuando en la naturaleza sigue todavía
esa bellísima sinfonía silenciosa...sin albores radiantes de primavera... sin cantos
de pájaros que duermen sigilosamente el invierno... sin hojas que amontonan sus
sombras y luces verdes, jóvenes y tiernas, y que tímidamente se esconden en su
propio corazón... me digo que en el universo todo está perfectamente custodiado
por su Hacedor para que se eternice este
bellísimo funcionamiento en cualquier lugar del planeta. Es, en ese preciso
instante, cuando mi espíritu se detiene para dar gracias por tanta belleza que atesora
la Vida y pido que en mi alma se haga el mismo silencio contemplativo que
conserva la naturaleza para poder rezar en medio de este mundo desaforado por los
gritos, el dolor, la pobreza y la muerte. Que pueda día tras día seguir
descubriendo a ese mi Dios que se hace humilde Niño y que da su vida por mí para
amarme hasta el infinito.
+Capuchino de Silos
‘

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