domingo, 17 de marzo de 2019

...en aquel entonces.





En aquel entonces comentaba:

"Quiero, como San Pedro, decirle al Señor: “qué bien se está aquí”
Llego, como cada día, al sagrario bien temprano y me encuentro en el mejor lugar que existe; en el más dulce y sosegado lugar dispuesta a percibir, a inundarme y respirar del mejor aroma, aquel que es inconfundible  como el mejor jardín de flores; dibujo en mi pensamiento aquella escena de San Pedro tantas veces meditada y soñada. Sueño con la escena; me gusta meditarla y me gusta decirle al Señor la misma frase cuando llego"

Eso lo sentía y lo deseaba cada día delante del Señor. Él, mejor que nadie lo sabe. Lo ha sabido siempre.
Los demás pensaban otra cuestión más penosa y mucho más dolorosa para mí.
Me lo decía con dolor y lágrimas en los ojos. El día antes de San José, confesaba después de tanto tiempo y se llenaba de la felicidad que deja el Sacramento y el Amor de Cristo.
-Nuestro Dios y Señor juzgará a cada cual, le dije.

“Esta pobre alma, que está decidida a morir antes que ofender a Dios, pero que no siente, sin embargo, una sola brizna de fervor sino, al contrario, una extremada frialdad que la tiene paralizada y tan débil que cae continuamente en imperfecciones patentes, esta alma malherida, pues su amor está enormemente dolorido al ver que Dios no parece ver lo mucho que le ama, abandonándola como a una criatura que no le pertenece, y piensa que entre sus defectos, sus distracciones y su frialdad, nuestro Señor le lanza este reproche: ¿Cómo puedes decir que me amas, si tu alma no está conmigo? Ese dardo atravesando su corazón es un dardo de dolor que procede del amor, pues si ella no amara, no le afligiría el temor que tiene de no amar” (Tratado del amor de Dios, libro VI, cap.15)



+Capuchino de Silos




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viernes, 15 de marzo de 2019

"Mi carpeta" Segunda parte


Homenaje a Lucio Muñoz

El día en que comencé a construir mi pequeña “casa”, me dejé llevar únicamente por el deseo de fusionar en ella las diferentes artes.
Quería crear una estética que me remitiera a las sensaciones, a la imaginación y a la sensibilidad. La estética, por lo tanto, era la finalidad para realizar el “cofre” de los colores lleno de sonidos. Sonaba, recuerdo, el estudio nº 7 opus 25 de F. Chopin con una escala cromática “eterna” que acariciaba al piano sin dificultad de un extremo a otro, una y otra vez mi hija.
El trabajo me gustaba, lo hacía sólo por gusto, lo percibía conmovedor y me proporcionaba un determinado sentimiento de placer, donde la imaginación, el instinto, la emotividad y el estado anímico se encontraban en una atmósfera propicia para ello, lo que hizo que me proporcionara la ayuda necesaria y reflexionar sobre esa “arquitectura” para poder darle forma, función y significado a esa mi “casa” que llené de un solo color azul, como el azul que se reflejaba por las ventanas a la caída de la tarde, contrario al cromatismo romántico que inundaba la habitación en una sola obra.
Y… fui marcando sobre ese azul líneas y líneas como arrugas hay en un cuerpo de persona que ha vivido.
Y…se fueron condensando, el color, la forma y el cromatismo triste del autor, con intenciones muy estrechas en esta bella estética del mundo de las artes para realizar el deseo de un sueño y hacia el cual la impresión y la expresión del alma se funden y encuentran su propio punto de verdad.
La infancia y la vejez se parecen en algo. Pero es durante la adolescencia cuando empieza a formarse alrededor de nuestro cuerpo una coraza invisible que sigue aumentando a lo largo de nuestra vida. Este crecimiento se parece un poco al crecimiento de las perlas. Cuanto más fuerte es la herida, la coraza invisible que se desarrolla alrededor de ellas se hace más fuerte.
“Mi carpeta” es como esa coraza invisible. Es la “morada” donde reside mi alma, mi pensamiento. Es mi “casa”, mi “cofre” donde viven colores y sonidos como en mi propia casa; pero es también algo real, que yo se y que le doy forma real de manera sutil el día que la creo, que se va haciendo más fuerte con el paso del tiempo. Es la morada donde sigo guardando las impresiones que almaceno a lo largo de los días.
Para darle forma y representar un estado de la mente y del espíritu y describir en ella lo que quiero, la ayuda me viene de la mente, de la imagen, de la fantasía y del propio interés que constituyen su base. La ayuda me viene también de esos sentimientos que me sosiegan, me atraen y me fascinan presentándose de muchos modos. Tanto envuelven esas imágenes, esa fantasía y esos sentimientos, que si de repente desaparecieran, tendría que buscarlos para que volviesen.
Para mis adentros me digo, que quién pasa indemne la adolescencia nunca se convertirá de verdad en persona mayor.
Pero…sin darte cuenta te llega ese día y entras, sin querer o queriendo, en esa coraza invisible poniéndole forma, color para llenarla de sentimientos.
Si llegara a la edad de muchos años, muchos más, me sentiré como hojas a finales de Septiembre que seguiré guardando en “Mi carpeta”.
“Mi carpeta”, mi “casa”, mi “cofre”, mi “morada”…
No trata de emocionar a nadie
No hay estudio de reglas en ella
No trata de ser falsa ni verdadera
No tiene por qué provocar
No estará expuesta a la crítica
No quiere ser agradable o desagradable
No ha sido realizada para ponerle precio
No podrá ser castigada ni premiada
No dice nada y sí mucho a la autora.
“Mi carpeta” es una obra sencilla
Es un proceso creativo, una producción personal es…
Una razón, una función, un uso
Una introspección
Una probabilidad
Una expresión
Un capricho
Una diversión
Una búsqueda
Una ilusión
Una experiencia
Es…sólo un deleite personal, un dilatado monólogo que no interesa.
Es…una obra intimista realizada a media voz con sordina.


Autora de la carpeta:
+Capuchino de Silos 




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miércoles, 13 de marzo de 2019

"Mi carpeta"


En homenaje a "Lucio Muñoz"
El título “Mi carpeta” lo hace visible y descriptivo. Lo hace útil y ordenado. Lo hace cálido e íntimo y mágico.
“Mi carpeta” no es la copia exacta del natural, ni la apariencia externa que hay en ella. Es la utilización de un soporte para hacer visionar un pensamiento interno y reducirlo a la palabra, a la plástica y agruparlos en una composición.
Es la relación que existe entre lo físico y lo espiritual, transformando nuestra concepción más íntima para poderla hacer visible y descriptiva. No es representar un objeto así como así, es servirse de elementos plásticos y con ellos transmitir y expresar sus efectos físicos y espirituales a través de la visión y de la palabra. Es el lenguaje unido a la visión para liberar las reservas imaginativas y creativas organizándolas y desarrollándolas en una iconografía subjetiva, donde se pretende abordar el tema desde el sentimiento, para reconocer la esencia a través de una creación propia y personal. Cuanto más viva sea la experiencia de la obra, más “perfecta” será también su reproducción, llevando al papel en forma de contrastes claro-oscuro, “el ritmo, el peso, las líneas”, etc. e interpretar la “composición”.
“Mi carpeta” es, el concepto, que resuelve la relación que existe entre el objeto y el espacio –externo e interno-. Es su propia esencia que adquiere como en los cuentos, infinitas formas y variaciones y que están todas en su interior haciéndola cálida, íntima y mágica.
“Mi carpeta” son fragmentos de una “casa” en el atardecer haciéndose noche y de estética semi destruida. “Ella” no deja de ser una ilusión óptica donde los elementos gráficos relacionados entre sí producen una apariencia sobre una superficie y dónde la forma, el color y la textura generan diferentes sensaciones que se unen al simbolismo como la relación que existe entre la imagen concreta y la idea abstracta.
La forma visual de “Mi carpeta” no es arbitraria, ni un mero juego de formas y colores; mantiene una correlación exacta con el esquema formal para poder suministrar una encarnación concreta al tema abstracto. Ambos son instrumentos de esa forma. Los dos sirven para dar cuerpo a un universo invisible, pues hasta la línea más inapreciable de esa forma, expresa un significado, siendo, por lo tanto, simbólica. No se limita a la vida interior, ni al inconsciente, es una manera de mirar el mundo externo e interno.
La “casa”, pues, representa lo frío y lo cálido. Lo espiritual y la calma. El silencio con la desaparición del sol. La inmovilidad, la alegría y el triunfo. La tranquilidad, la energía y la tristeza. Es la expresión llevada a la lógica del alma para crear impresiones con una manera de contar los efectos mágicos del color a través de sus efectos físicos.
El color es como un matiz sonoro, a veces frío o cálido, otras, delicado o duro dentro de un universo flotante que surge como la música de un gran compositor. Es el alma de la “casa”, donde una frágil cuerda puede abrirla en cualquier instante.
Con “Mi carpeta”, mi “casa” todo queda dicho: es la palabra y la propia pintura lo que le da significado a la obra. Es mi pequeño “universo” dónde guardo mis pequeñas “historias” pictóricas, mis pensamientos, mis bocetos y apuntes como un “cofre” lleno de colores.
De fuera hacia dentro todo es color que continuamente comparo con los sonidos del piano tocado por mi hija en otra habitación. También el color lo comparo con los perfumes que son estímulos y sensaciones sugiriendo estremecimientos y recuerdos. Los sonidos movilizan el recuerdo y lo impulsan al silencio como la portada de mi carpeta, como mi casa en una espiral nostálgica. La música es este silencio interrumpido que el sonido distingue, y el color crea y produce la sensación de la respiración dilatándose como el fuego.
Los sonidos tienen una duración, un timbre, una intensidad; los colores una claridad, una oscuridad, un tono. Timbres y tonos tienen una bella semejanza.
El color de mi carpeta es una “aventura” en papel y polvos para poder mostrar su “amor” y defenderlo, condenado a decolorarse con el tiempo como un fantasma que fuese a desaparecer; como un arco iris, como los reflejos de una copa de cristal, como las burbujas jabonosas que produce el niño en su juego. Todo es color. Todo es sonido.La noche de “Mi carpeta” no es el resultado negativo de la retirada de la luz, sino la llegada positiva de un manto oscuro que reemplaza al día cubriéndolo; pero en el interior de mi “cofre” todo es color, es la tecla del piano con su correspondiente sonido la que suena y suena haciendo una melodía escrita por Albéniz y que guardo celosamente en mi casa. Continuará .../...
           
          +Capuchino de Silos





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viernes, 8 de marzo de 2019

En la Buharia




Nos despedimos y quedamos para el día siguiente en el parque de la Buharia.

Y allí estaba sentada en un banco esperándome impaciente. El día amaneció triste como ella pero no había nubes gracias a Dios.

-Le pregunté cómo seguía y me miró con la misma cara del día anterior y con los párpados de haber llorado como la Magdalena. La verdad es que me dio mucha pena. La sentía triste como el día pero sin nubes. Pensé que podría tener algo de lucha interna y de desorden espiritual. Esa lucha que se nos presenta a cada instante para que sepamos lo que es el enloquecimiento y delirio en el Amor y que, en ese instante, estaba enloquecido pero como cuando hay que sujetar a una piara de animales que no se consigue sino con una vara y sin perderles el ojo. Era como una jaula con un animal dentro queriendo salir. No tenía dominio de sí por su fuerte carácter. Habría que haberle dado un coscorrón, pero no era el momento; me daba mucha pena verla en ese estado de indignación por un lado y tristeza por otro. Cómo ayudarla, me dije.
Pensaba que no lo lograría sin poner en marcha nuestro plan que teníamos desde que éramos pequeñas; no era otro que invocar al Espíritu Santo. Y en ese sitio con tantas palomas que revoleaban a nuestro lado, podría encontrarse ese Espíritu Divino que le abriese la mollera pues la tenía cerrada y bien cerrada.

-Ha pasado un tiempo y sigo pensando exactamente igual. No debo dar marcha atrás de ningún modo. Cada flor que caía entonces, era un fruto que se perdía e iba dando pasitos hacia atrás para salir corriendo y no volver. Con cada buen pensamiento que asomaba, se apagaba radicalmente por la desconfianza. Por cada buen deseo que tuviese, se ahogaba al instante por el temor que no pudiese hacer algo para el Señor y que generara lo que yo le llamaba rivalidad; todo eso lo sabía el mismo demonio que provocaba en aquellas almas unos celos que me afligían. Cada gesto, cada palabra inquietante, acababa paralizando mi voluntad por servir solamente a Dios nuestro Señor. Dios no podía estar nunca en esa inquietud, en esa paralización de no querer hacer nada, ni decir nada por temor al… ¡qué dirán! Así que...
¡Qué sutileza tiene el Maldito para dañar a las buenas almas!
-Sólo te diré una cosa, le dije: el Espíritu Santo te enseñará el buen camino que has de tomar. Invócalo y reza. No hay otra.


+Capuchino de Silos




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miércoles, 6 de marzo de 2019

Entre montañas




Seguíamos con la misma conversación.
María, entre lágrimas que caían cansinas.

-¿Quieres, le pregunté, ahora que llega la Cuaresma, qué nos apartemos del mundanal ruido y nos extasiemos en aquella zona montañosa que visitamos una vez con nuestros maridos? ¡Anda! ¡Alquilamos una casita y nos vamos los cuatro! ¿Te apetece?
Allí, sí… 
El aire era tan puro y el cielo tan celeste y claro, que nos parecía a las dos acariciar a los ángeles entre aquellas algodonosas y pequeñitas nubes! 
-¿Lo hacemos? Es una época que invita a la contemplación, a la búsqueda de... hasta encontrarlo.
Sí…, allí…
Leí una vez que la vida contemplativa y la eterna no son diferentes; una, la podríamos comparar con el alba, y la otra, con el mediodía. Digamos que podría ser como gozar de un anticipo del Cielo.
Allí nos sentiríamos más cerca de Dios; allí, sembraríamos las nuevas semillas y veríamos cómo nacen los primeros brotes hasta que apareciesen las pequeñísimas flores. Viviríamos esos días de Cuaresma de y para Dios. Seríamos, unos días tan sólo, sus humildes instrumentos. Allí, tendríamos tiempo y paz, que es lo que nuestra alma necesita y… ¡te desaparecerán esas lágrimas que son tan horribles!
Allí, veríamos cómo nace la primavera que está tan cerca.
Si nos quedamos aquí, tú seguirás con la llantina y yo mirando como caen las lágrimas en ese precioso pañuelo azul de tu madre. ¡Sería un tiempo perdido!
Estamos amando muy poco a quien nos ha dado tanto; y cuando lo hacemos, lo hacemos… ¡tan tarde! ¡No vivamos solo para nosotras!
Allí…, si no vivimos en Dios, por lo menos estaremos más cerca del Cielo.
Por primera vez, la vi sonreír y le pregunté: ¿asentirás?
Por su cara no la vi muy convencida.
¡Qué terca eres!


+Capuchino de Silos




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lunes, 25 de febrero de 2019

…y tantas, y tantas noches.





¡Qué cerca está aquel gran día!...se va acercando. Yo voy muriendo. Ahora haría diez años… 
Me lo decía gimiendo y con el surtidor de lágrimas puesto en marcha sin poder saber cuándo había empezado. ¡Qué mal se encontraba! Me abracé a ella para consolarla. ¡Era imposible! Más y más lloraba; lo hacía con un sentimiento poco corriente. Su brazo derecho colgaba pesado, cansado y muy delgado al lado de su cuerpo mucho más largo que de costumbre; le faltaban las fuerzas para levantarlo; con el otro, se secaba las lágrimas con un pañuelo azul precioso.
-¿Te lo hiciste tú?, le pregunté.
-No, era de mi madre.
Todo en ella era desgana y tristeza. Su palidez y sus ojeras me llegaron a preocupar los días anteriores; tampoco hablaba.  Era la primera vez que la veía en ese estado de languidez.
¡Qué tristeza me produjo verla! Era claro que le faltaba la vida; sí que le faltaba. ¡Claro que le faltaba! Desde hacía días comulgaba sólo los sábados y domingos, y en la iglesia que iba, cuando se confesaba, le ponían de ejemplo a Francisco; así, sábado tras sábado. Antes, comulgaba cada día de la semana con la Misa incluida. Estaba desgarrada.

Aquel rumor dañino había atravesado los muros hasta llegar a la cafetería; y su dueño, ya se lo había hecho recordar por dos veces. La tercera no llegaría. Fue cuando tomó la decisión de no volver a ninguno de los dos sitios.

A principio de verano, aquella conversación la había destrozado cuando se fue a la playa. No tuvo más consuelo que la distracción del viaje, el rezo del rosario con su marido y el saber que el tiempo haría olvidar aquella mala mañana, la tarde con la persona que debía escucharla, y…tantas y tantas noches en vela.

Rezaré por ti, le dije. No temas.” Quien a Dios tiene nada le falta”




+Capuchino de Silos






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martes, 19 de febrero de 2019

La misiva







Estábamos en la cafetería desayunando las dos solas. Mi marido estaba, como de costumbre, haciendo algún recado; desaparece y aparece como los ángeles del nacimiento. Tengo una amiga que el marido fue a comprar tabaco y no volvió. Con el tiempo supo que se había vuelto a “casar”. No creo que el mío haga lo mismo, porque le tiro a la piscina todas sus pertenencias.

En fin…A otra cosa.

-En esa tarjeta te he puesto, le dije a María, la trayectoria del “regalo” que recibí anoche. Te explico cómo podrás visitar, y así poder conocer de qué puede tratarse. Es todo un hallazgo. He preferido no decirte nada más para que te lleves la sorpresa como me la llevé yo. Una sorpresa muy agradable y hechicera. Es mucho mejor que la veas con tus ojos, y visites el lugar dónde se exponen todas las ideas juntas y separadas. ¿Es un bazar? ¿Una sutileza? ¿Es una vivienda? ¿Es un ingenio de un espíritu tierno y sensible? Pues…no sé qué decirte. Es un regalo de lo más original para ti y para mí. Por eso te he dado la tarjeta para que la tengas en estos días, que sé, no lo estás pasando bien. Puede que sea un refugio donde poder conocer a esa persona delicada, afable, de refinamiento exquisito, amable con sensibilidad artística. Sí. Es una bella fantasía para estos tiempos feos y borrascosos que corren.

-Reconocí la nota, pero todavía no la he leído. Maldita la gana que tengo de nada.

-¡Ya!, Te comprendo “…en la mucha sabiduría hay mucha indignación; y el que añade ciencia, añade dolor y trabajo”

Terminamos la mañana dando un paseo por la playa.





+Capuchino de Silos




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lunes, 18 de febrero de 2019

Un precioso regalo




¡¡¡María....!!! 

Acabo de abrir el cajón y he recibido un precioso regalo. 
¡San José bendito me ha tenido en cuenta! Y es que ésta mañana he ido a darle gracias a su capillita. La están restaurando. Quedará maravillosa.
Mañana te cuento.

Un beso enorme.

+Capuchino de Silos








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miércoles, 13 de febrero de 2019

"...amar por Él"





Me decía con voz tímida que quería conseguir el alivio espiritual en la meditación de cada día; qué cómo podría llegar al plácido y sosegado Puerto que deseaba sin conseguirlo. Lloraba mientras reposaba su brazo sobre el respaldo del banco; allí mismo, en la misma iglesia. Sus lágrimas no hacían más que caer sobre su blusón blanco como la nieve más pura.
-Ignoramos todo, le dije muy bajito para no molestar a nadie. No podía consolar aquella alma compungida implorando amar más; seguía llorando sin parar.
-Nuestro entendimiento, le dije, es el ardor que recibimos de Dios cuando nos sentimos escuchados. No te apures, que, el conocimiento de todas las cosas de Dios que fueron, que son y que pueden ser, no están en nuestras manos. Son exclusivas suyas. No estaba segura de lo que yo misma contestaba, pero mi alma así lo sentía. No podemos entender a Dios. ¡Nos quiere tanto que nos hace llegar cómo hemos de entenderlo! Ten mucha calma. Nos va dando gotitas de agua purísima que llegan a nuestra alma como aquellas que recibimos el día del bautismo. Su Gracia exclusiva. Esa gracia por las que no tenemos dudas de sabernos hijos suyos. Somos hijos amados y escogidos por Él. Ten confianza, ten mucha confianza. Deja a un lado el rastro del deseo de querer saber tanto. Déjate amar por Él y no tengas miedo por nada. 
¡¡¡POR NADA!!!


+Capuchino de Silos








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sábado, 8 de diciembre de 2018

Inmaculada, Virgen María, gratia plena








Hubo una vez una más pura que las demás en un rincón de Galilea.
Porque las otras eran puras, pero María era la flor de la pureza.
La voz eterna del Arcángel iluminó su obscuridad y su pobreza.
Ave María (le decía como nosotros le decimos), gratia plena.
Su corazón, que era un prodigio, quedó suspenso al escuchar la voz aquella.
La criatura se asombraba de ver a Dios Nuestro Señor pendiente de ella.
Adán oía entre las sombras y entre las sombras escuchaban los Profetas.
Los pobres muertos, en su patria de polvo y siglos, esperaban la respuesta.
Cuando la niña abrió los labios, el paraíso lentamente abrió sus puertas.
Y Dios bajó, para salvarnos, al vientre puro de su Madre, la Doncella.
La misteriosa economía del universo está pendiente de sus manos.
Porque por algo están unidas constantemente y sin rumor en su regazo.
Esa tarea silenciosa mueve la máquina invisible de los astros.
La fuerza muda y escondida de la oración es la que impide su fracaso.
Por ella el frío es menos frío y el desamparo es mucho menos desamparo.
Por ella el hombre sobrelleva su enorme carga de amargura y de cansancio.
Siempre encerrada en su pureza, la dulce niña nos ayuda sin descanso.
La caridad en que se quema nos ilumina con su fuego sacrosanto.
El mundo es grande para todos, pero es pequeño como un niño entre sus brazos.
Puede dormir profundamente, pues la doncella que lo acuna está rezando.
Si la doncella no velara, ¿quién dormiría en esta noche tenebrosa?
¿Quién viviría para el débil, para el que sufre soledad, para el que llora?
¿Quién vencería en este mundo la poderosa resistencia de las cosas?
¿Quién pagaría lo que falta pagar a Dios por la belleza de sus obras?
Contra la muerte y el olvido su cuerpo frágil de mujer es una roca.
Dormido en ella, el hombre puede sobrevivir a los peligros que lo acosan.
Sólo viviendo en esa cárcel el hombre es libre como el pájaro y las olas.
Porque ni el tiempo ni el espacio tienen cabida en la prisión maravillosa.
El corazón, esperanzado, distingue al fin algo de luz entre las sombras.
Y el alma, llena de alegría, puede decir con emoción que no está sola.

(Parte de La Doncella, de Francisco Luis Bernardez)



+(Parte de La Doncella, de Francisco Luis Bernardez)







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jueves, 6 de diciembre de 2018

Cosas guardadas en un cajón desde el corazón.




Eran como dos alas salidas del alma para que pudiesen volar hacia ese Niño Dios que saldría a mi encuentro sonriente, compasivo, divino, lleno de piedad y generosidad; podría colmarlo, después de mucho tiempo, con aquel presente de escasa luz, que, desde mi corazón y mis manos, había salido como un pastorcito más de un Belén cualquiera. Alas de ilusión y esperanza en estos días anteriores a la inmensa fiesta de su nacimiento. Alas de recogimiento y alimento de gracia que recibía del mismísimo Dios. Alas que tiene el alma para buscar el reposo; alas que tiene el deseo con la voluntad del águila, cuyo vuelo y conversación llevan al cielo y que son más celestiales que terrenos.

Día a día mis remos avanzaban al sosegado puerto; cruzaría por fin a la otra orilla; me encontraría con aquel divino Infante. Ese fue, desde siempre, mi inmenso deseo.

Quisiera haber tenido el entendimiento pequeñito y suficiente para haber obrado en consecuencia antes, mucho antes. Me hubiese ahorrado guardar las alas en un cajón donde se encuentran, donde duermen y dormirán para siempre.


+Capuchino de Silos






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sábado, 24 de noviembre de 2018

¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!


¡Rey de todo el Universo, Salvador del mundo y creador de todas las cosas!
Señor y Rey mío;
Te pido perdón por todos los pecados cometidos a lo largo de mi vida
Me dirijo a ti con la humildad que quisiera tener para poder hablarte.
Se haga en mí tu santísima voluntad para poder darte gracias de la mañana a la noche y darte mi amor que nunca será suficiente.
Te entrego y ofrezco mis pensamientos, palabras y obras; mi trabajo que nunca es lo suficientemente digno.
Mis penas y sufrimientos; ponerlo todo en tus manos.
Me consagro y me entrego a ti Señor y Rey mío en este tu gran día.
Ayúdame a renovar esta consagración cada día para vivir dentro de tu Sacratísimo Corazón.
Ten piedad de todos nosotros, de todos los que te han abandonado, de los que pasan hambre y mueren sin haberte conocido. Socorre a los más necesitados.
La Santa Iglesia parece haber perdido la fe. Haz que brille en toda la tierra y pueda vivir el auténtico Evangelio. Amén


+Capuchino de Silos





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lunes, 22 de octubre de 2018

Volar, volar...





Habíamos quedado para ir al mercado. El día abría sin una nube después de haber llovido tanto. 
Casi paseábamos.
-Yo no sé si te ocurrirá a ti, me decía, pero cuando veo y siento tantas maldades y perversidades que hay en el mundo, las que nos están rodeando a todas horas y en todo momento, las quisiera echar a volar bien lejos para no vivirlas y no tenerlas conmigo ni un solo segundo; tampoco quisiera tenerlas cerca; desearía destruirlas todas, hacerlas desaparecer. Tener un mundo diferente. Un mundo de amor y concordia. Sacan lo peor que hay en mí y me vuelvo peor de lo que en realidad soy. ¿No te ocurre a ti lo mismo?
 -Gracias a Dios, le dije, me dio otras dos alas diferentes para que pudiese volar hacia Él, conocer los deleites del mismo Cielo, y el recogimiento. Estar en ese lugar que solo a mí pertenece, en esa soledad que es mi mayor tesoro; estar en recogimiento para recibir cada día las mil gracias divinas de manos del mismísimo Altísimo; esperarlas en ese rinconcito de mi rendida alma. Necesito de su mano; solo con la mía no me basto. Sola no soy capaz de dar ni siquiera un mal paso. San Juan dice, que esas alas son como la de las mismísimas águilas que vuelan hacia el cielo y allí echan parrafadas con Dios, creador de ellas a las que deberíamos imitar. 
Volar, volar; alcanzar esa armonía interior sacudiendo las alas del entendimiento y la voluntad; hacer como ellas para llegar a esa orilla celestial. Recibir todas las cosas que de mí quiere Aquel que me sostiene para que vuele bien alto hacia Él.
-Volemos juntas.
-Volemos de su mano.


+Capuchino de Silos



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jueves, 18 de octubre de 2018

Desde el susurro.




No me escuchaba, y a mí me llegaba un susurro muy tenue. Bajaba los escalones de prisa para salir al jardín. Nos sentamos en el banco como solíamos hacer mirando las gauras blancas y el macizo completamente florecido.
- No he oído lo que has dicho, comencé a decirle.
- “Venga, Señor, el tu reino; ven, Señor, por mí o manda llevarme a ti. Eso más o menos era lo que te decía; lo leí y paré en seco porque tuve para todo el día. Eso era. Si te das cuenta, todo en Él es bueno, no hay nada malo. Lo malo, lo terrible, lo funesto, lo mortecino está en nosotros mismos. Él nos dejó todo un reino cuajado de la más exquisita y delicada belleza; fuera de él, de ese maravilloso reino no hay nada bueno que se pueda admirar con verdadera dulzura y ternura. No se puede llamar buen cristiano el que de todo ese divino reino que nos dejó en herencia, esté falto. Ese gran deseo, ese suspirar por tener esa riqueza que está en su reino nace en el mismísimo jardín del alma; bien por conocer las maldades del mundo y haberlas hecho volar para que se pierdan para siempre, o por haber gozado de los deleites del mismo Cielo. Por eso te digo que, si tienes esos goces, ya tienes lo que tanto deseas por esa gracia que de Él te llega.
-Tienes razón, le dije. Mira esas flores. Todo es un misterio de color, sabiduría y amor. Con esta delicia comienza todo un Tratado de ese maravilloso mundo que nos pertenece. Si esta belleza la podemos saborear, ¿cómo será su Reino?



+Capuchino de Silos







lunes, 15 de octubre de 2018

Amor puro y chocolate negro.




Ya mejorada de su congoja se puso firme como un guardia delante de su jefe; le creció su figura y tomó la palabra para responderme. Como siempre, me dio un baño de humildad. Pensé que sus palabras anteriores no eran para preocupar. No me equivoqué.
El que mejor sabe de nuestros corazones, comenzó a decir, es Dios nuestro Señor. Él sabe lo que nuestro espíritu desea para que podamos cumplir su santa voluntad; nos enseña cuáles son las cosas que nuestro espíritu necesita en todo momento, y más, cuando realmente lo amamos. Eso es así. Leí hace algún tiempo en un libro que me prestaste, que San Agustín decía que “así como el cuerpo se mueve por algún espacio, se mueve el alma por el deseo”. También decía que, “el alma está donde más se ama que donde se desea” Yo te digo que no se puede anhelar o desear por Él sin tenerle un gran amor. Es verdad. Si el amor rebosa dentro de nuestro corazón el deseo será grande y ese mismo deseo, supone amar a lo grande, a lo inmenso, a lo verdadero. Pienso que si amamos a Dios nuestro Señor no es necesario que nos entristezcamos por no desearlo, el mismo corazón nos moverá a seguir amándolo; y amándolo mucho más por vivir en este valle de lágrimas como nos dice la Salve. Suspiraremos con verdadera locura por Él sin que nadie nos empuje.
- ¿Te das cuenta? Al final eres tú quien mejoras mis argumentos espirituales.
Hace un tiempo me prestaron un libro maravilloso de Santo Tomás de Aquino. Comentarios suyos sobre el Padrenuestro. Te lo prestaré para que lo medites y me lo comentas. Me encanta verte así de dicharachera.



+Capuchino de Silos