jueves, 27 de febrero de 2020

Miércoles de Ceniza








Doce en punto de la noche, como en el cuento de La Cenicienta. Así fue llegando mi especial Miércoles de Ceniza. Llegaba con el silencio y la mejor música que tiene la paz.
Antes, mucho antes, el prado había vestido muy verde y brillante; como la intimidad y luz que vivía en mí en esa hora de la noche comenzando la Cuaresma. Así me internaba en ella con la luz apagada y una vela encendida iluminando mis primeros rezos cuaresmales.
Y… allí al fondo del prado verde, casi como una gema, se dibujaban diminutas casitas en diferentes tonos de blanco cubiertas por un manto azul intenso y profundo como el mar; pero... era el cielo que llegaba contando la tarde en delicioso descanso.
Así llegaba también a mi sedienta alma, esa gota de Cielo, algo ruborizada, por el exceso de un amor infinito y grande que recibía como el mejor de los regalos del mismo Altísimo por mandato de Dios y Señor mío.
¡Cuánto debería amarlo!



+Capuchino de Silos





.https://capuchinodesilo.blogspot.com/view/flipcard

No hay comentarios:

Publicar un comentario