Acabo de encender el ordenador y me encuentro con ésta preciosa
ventana llena de gitanillas en flor como si la primavera hubiese hecho su
entrada triunfante. También se ve una pequeñita luminaria que luce muy sutilmente
en el interior de la habitación. Sí, se deja ver, muy tenue, una pequeña
lucecita detrás de los cristales. Leve y pequeñita luz.
No hay otra cosa que me pueda gustar más que encontrar una
ventana cerrada con ese tipo de luz interior. ¡Uf! Me encanta.
Siempre, siempre, en algún lugar, de no se sabe dónde, hay una
ventanita con esa pequeñita llama que, también a mí, me enciende por dentro y
no apago porque no hace otra cosa que sugerirme cientos de historias; historias
que nacen del asombro y la belleza; y esa ventana y esa luz me sugieren muchas.
Es la serenidad, es la placidez, es la armonía muda, silenciosa...
+Capuchino de Silos
Siempre me dejas perpleja...tan poeticamente bien dicho la intimidad del alma....me encanta
ResponderEliminarBuenos días Capuchina. Me encanta como festejas las pequeñas cosas cotidianas de cada día y cómo aciertas de dos trazos ¡zis, zas!en las grandes.Un abrazo.
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