La historia la he encontrado casualmente.
Muchos, callan; los que asoman, lo hacen de manera veloz, casi obligados y fugaces, y con cuatro palabras casi matan a la mariposa. Otros, ya no vendrán más, cierran el puño, matan a la mariposa y vuelan en lugar del insecto dejando un rastro amargo.
Ésta es la historia:
"Había una vez un viudo que vivía con sus dos hijitas. Las niñas hacían preguntas que el padre no sabía responder. Deseoso de darles la mejor educación, las envió a casa de un sabio, que sabía todas las respuestas.
Las niñas inventaron una pregunta que el sabio no sabría responder. Una capturó una linda mariposa azul para engañarlo. La escondería en sus manos y le preguntaría si estaba viva o muerta. Si decía que muerta, abriría sus manos y la dejaría volar. Si decía que viva, la apretaría y la aplastaría. En todo caso, sería una respuesta equivocada.
Así lo hicieron. El sabio sonrió y respondió:
“Depende de ti. Ella está en tus manos.”
Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro. No debes culpar a nadie cuando algo falle: nosotros somos los responsables por lo que conquistamos o no conquistamos. Nos toca a nosotros escoger que hacer con la mariposa azul que llevamos en nuestros corazones".Anónimo
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Precioso y aleccionador cuento.
ResponderEliminarAprender a vivir asumiendo las propia responsabilidad, sin quejas ni culpas. Es la mejor forma de llegar a ser feliz.
Gracias por la historia, la recordaré cuando mi cabecita empiece con los : " si no fuera por.... "
Muy bonito un abrazo,
ResponderEliminarMuy cierto. Nosotros hacemos nuestro destino, sólo que a veces necesitamos la fuerza que viene de lo alto y dde nuestra fe en ella.
ResponderEliminarUn cariño.
Isabel
HOLA ,HERMOSA HISTORIA,ALECCIONADORA Y PARA REFLEXIONAR EN TODO MOMENTO DE NUESTRA VIDA.
ResponderEliminarGRACIAS POR COMPARTIR!
UN CARIÑO,QUE VIVA CRISTO!
Quisiera que todo lo que Dios pone en mis manos diese un fruto abundante.
ResponderEliminarQue me diera sabiduría para agra darlo, darle gloria en cada momento.
¡Gracias Capuchino!
Un beso.¡Feliz Adviento!
Dios te bendiga.
Depende de nosotros, necesitamos cada día ofrecernos a Dios, nuestros ojos, nuestro corazón, nuestros labios, nuestras manos, pies, toda nuestra vida debe ser un constante servicio al Señor. Si cuando por las noches ya dormimos, pero despertamos, ¡qué gran ocasión para ofrecer alguna oración a Jesús y a María Santísima! Nuestros trabajos en el hogar, fuera de la casa, oración en familia, jaculatorias cuando se va de compra, tantas cosas que se nos facilita para ponernos en las manos poderosas de nuestro Dios y Señor, el Padre de todos nosotros.
ResponderEliminarMis buenos hermanos y hermanas, ya sé que os preparáis para la gloria de Dios como templos y sagrarios que debe ser el corazón de todos nosotros, para que la Santísima Trinidad habite y nos ayude a caminar en santidad hacia la salvación eterna.
Capuchino, buenísimo.
ResponderEliminarMe recuerda una historia que le sucedió a Nikos Kazantzakis, el famoso autor de "Zorba el griego". Aunque su sentido es distinto. Nikos, con su aliento, provocó la maduración precipitada de un capullo de mariposa, con lo cual el insecto emergió pero fue incapaz de desplegar sus alas; ello desembocó en una temblorosa muerte que le pesó al famoso autor como una losa. Decía que le hizo ser consciente del pecado que supone violar las leyes de la naturaleza.
Un fuerte abrazo.
Qué bonita la historia.
ResponderEliminarTodo aquello que esté en nuestras manos es responsabildiad nuestra, el Señor no nos va a ahorrar ese trabajo.
Muchas gracias C.
Precioso relato pero a veces... no todo esta en nuestras manos... por nosotros mismos no somos nada, somos dependientes por entero del Amor de un Dios en el que hemos de abandonarnos...muchas veces los deseos de nuestro corazón no son lo que más nos conviene y Él lo sabe...
ResponderEliminarUn abrazo
Uno de los mayores daños que nos hacemos a nosotros mismos es justificarnos para quedar a salvo de responsabilidades. Echar la culpa al árbitro y ahogar esa mariposa que es nuestra conciencia que no queremos ver.
ResponderEliminarTodo está en nuestras manos. Bonita historia.
ResponderEliminarUn abrazo