Una de mis mayores alegrías consiste en descubrir tantas personas buenas que existen en la vida. Los periódicos y medios nos ofrecen noticias poco edificantes y en cambio ¡son tantas las personas que desean el bien y que les es difícil hacer algún mal a otro! Y si en alguna ocasión se descuidan, se sienten mal y con deseo de cambiar y reparar la ofensa realizada. Estoy casi seguro que tú eres uno de estos.
Debido a la certeza de que la mayoría de los hombres y mujeres son buenos, me impresionó escuchar que lo que el mundo necesita no son personas buenas sino personas santas. Estas palabras no sólo me impresionaron sino que hicieron replantearme mi mismo trabajo: no debo conformarme con ayudar a que las personas sean buenas, debo lograr que sean santas.
Pensé que el trabajo sería fácil: si ya son buenas - me decía a mí mismo - un pequeño esfuerzo y serán santas. En cambio he descubierto que el pequeño esfuerzo se requiere más bien para dar el salto de ser malo a ser bueno. En cambio, el paso de ser bueno a ser santo es algo más que un pequeño esfuerzo. En efecto, la distinción entre malo y bueno se da en el plano humano, mientras la distinción entre lo bueno y lo santo ocurre en dos planos diversos: el humano y el sobrenatural. Para ser santo se necesita cambiar de perspectiva, dejar de ver las cosas desde una visión humana para comenzar a verlas desde la perspectiva de Dios, se requiere dejar de ser el bueno que yo deseo ser para comenzar a ser el santo que Dios ha pensado de mí.
Cristo busca en cada momento el bien de su Iglesia, incluso si ello conlleva dolor y sufrimiento. Buscando lo mejor para la Iglesia no regateó el morir en la cruz y repetir cada día ese mismo sacrificio en la Santa Misa. Además, el Señor, con su poder y sabiduría y movido por el amor concede nuevos carismas y las vocaciones que la Iglesia necesita.
Jesús alimenta a su Iglesia por medio de los sacramentos pero dejando una total libertad. Ahí están los sacramentos, para todos, pero no todos lo reciben con la frecuencia que Cristo mismo desearía. Él es paciente, espera, motiva, pero no obliga a ninguno.
Jesucristo continuamente perdona las ofensas de los bautizados. De tal modo, que la santidad de la Iglesia no es principalmente fruto de sus propias acciones, sino del amor y perdón de Jesucristo.
P. Juan Carlos Ortega Rodríguez
Debido a la certeza de que la mayoría de los hombres y mujeres son buenos, me impresionó escuchar que lo que el mundo necesita no son personas buenas sino personas santas. Estas palabras no sólo me impresionaron sino que hicieron replantearme mi mismo trabajo: no debo conformarme con ayudar a que las personas sean buenas, debo lograr que sean santas.
Pensé que el trabajo sería fácil: si ya son buenas - me decía a mí mismo - un pequeño esfuerzo y serán santas. En cambio he descubierto que el pequeño esfuerzo se requiere más bien para dar el salto de ser malo a ser bueno. En cambio, el paso de ser bueno a ser santo es algo más que un pequeño esfuerzo. En efecto, la distinción entre malo y bueno se da en el plano humano, mientras la distinción entre lo bueno y lo santo ocurre en dos planos diversos: el humano y el sobrenatural. Para ser santo se necesita cambiar de perspectiva, dejar de ver las cosas desde una visión humana para comenzar a verlas desde la perspectiva de Dios, se requiere dejar de ser el bueno que yo deseo ser para comenzar a ser el santo que Dios ha pensado de mí.
Cristo busca en cada momento el bien de su Iglesia, incluso si ello conlleva dolor y sufrimiento. Buscando lo mejor para la Iglesia no regateó el morir en la cruz y repetir cada día ese mismo sacrificio en la Santa Misa. Además, el Señor, con su poder y sabiduría y movido por el amor concede nuevos carismas y las vocaciones que la Iglesia necesita.
Jesús alimenta a su Iglesia por medio de los sacramentos pero dejando una total libertad. Ahí están los sacramentos, para todos, pero no todos lo reciben con la frecuencia que Cristo mismo desearía. Él es paciente, espera, motiva, pero no obliga a ninguno.
Jesucristo continuamente perdona las ofensas de los bautizados. De tal modo, que la santidad de la Iglesia no es principalmente fruto de sus propias acciones, sino del amor y perdón de Jesucristo.
P. Juan Carlos Ortega Rodríguez
Y digo yo: ¿Por qué no nos ponemos pesados y le pedimos al Señor cada día ser misericordiosos, perfectos y santos cómo Él nos quiere? Él nos ayudaría a conseguirlo, estoy segura; segura no, segurísima.
Nota aclaratoria: La petición de "ser misericordioso, perfecto y santo" nos la enseñó el sacerdote de mi parroquia el pasado domingo.
Nota aclaratoria: La petición de "ser misericordioso, perfecto y santo" nos la enseñó el sacerdote de mi parroquia el pasado domingo.
http://corazoneucaristicodejesus.blogspot.com/
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Preciosa entrad. Gracias Capuchino.
ResponderEliminarUnos pensamientos sobre la santidad:
El camino de nuestra santificación personal pasa, cotidianamente, por la Cruz: no es desgraciado este camino, porque Cristo mismo nos ayuda y con Él no cabe la tristeza. San Josemaría Escrivá de Balaguer
Basta amar al Santo de los Santos, para llegar a ser santos. Santa Margarita María Alacoque
Feliz día del Señor.
Esos santos son los que hacen que nuestra vida se llene de esperanza, de energía para caminar y realizar lo que ellos hicieron: ¡Darse por completo!Mi oración y abrazo
ResponderEliminarMe apunto. Si pensamos en pedirlo para “cada día” como tú dices quizá la empresa nos resulte posible.
ResponderEliminarAlgien me dijo una vez que ser heruoe es un dia y ya termino, pero ser Santo es aquel que sabe morir a cada momento del Dia eso es ser santo hermoso compartir muy unidas en oración y un abrazo
ResponderEliminarAlguien dijo que nuestro mundo,
ResponderEliminarnuestra iglesia, estaba necesitada de misticos.
Misticos, son esas personas que
ya viven la unión transformante
con el Señor. Han muerto a si mismas, y viven en los brazos
de Dios,amando Su Voluntad.
Me ha gustado eso que dices de
ser pesados en pedirlo...
El deseo ya es realidad. ¡Pidámoslo!
Unidas en oración.Dios te bendiga.
Es muy dificil llegar a ser santos. Se lo pido al Señor día tras día pero es dificil.
ResponderEliminarUn abrazo
Jesús,conmigo empieza una nueva etapa:la etapa de los hijos de Dios,de hacer las cosas con libertad,por amor,no como siervos.Purificame,clarifica mi vida con la humildad y la penitencia.Un beso capuchino.
ResponderEliminarCreo que lo del pequeño esfuerzo es una idealización, en el día a día caemos mil veces, nos olvidamos del Amor(al menos yo)
ResponderEliminarLa petición de querer ser misericordiosos, perfectos y santos no debería caerse de nuestros labios.
Un abrazo.
Creia que era ser santo era muy dificil...pero pienso que es lo mas fácil del mundo....es ser como uno es, sin miedo a nada solo a desagradar a Dios, a eso Temor de Dios, por lo demás es sentirse Amada por Dios sobre todo en nuestra debilidad, amar en El nuestra debilidad....asi siempre que caigamos lo miraremos como un niño a su padre cada vez que lo hace...para nuestro Padre YA somos santos!!!porque nos mira a través de su Hijo Jesus. No es esto una Bendición preciosa???
ResponderEliminarGracias por tu entrada.
ResponderEliminarEs verdad, Dios no se deja ganar en generosidad cuando hacemos lo que nos toca. Sobre todo con amor.
Nos da nada más y nada menos que el cielo.
Gracias!!
Es toda una lección espiritual, pero coincido con otro de los comentaristas, diciendo que dificil es ser santo, tener buenos pensamientos a pesar de las dificultades, seguir el camino de la santidad, de la oración
ResponderEliminarBesotes y buena semana
¡Que gozada de entrada Capuchina! Buen cura tienes en la parroquia, ser misericordioso para alcanzar misericordia y estar con él pues sólo Dios es Bueno y Santo.El pequeño esfuerzo de morir cada día hasta la llegada del gran día, caminemos, nos acercamos ac acad paso.Un abrazo.
ResponderEliminarSi intentamos un día a la vez, y con la asistencia del Espíritu Santo, creo que no será tan difícil ser santos.
ResponderEliminarCapuchina deseo para tí una semana de abundantes bendiciones.
Un abrazote desde Argentina.
Es verdad todo en la vida es un poco a poco y en la vida espiritual es así gracias por que aprendo mucho de ti muy unidas en oración y un abrazo
ResponderEliminarOk. Yo también me pondré pesada pidiendo por mi santidad y la de los que me rodean
ResponderEliminarGracias por la idea¡¡¡¡
Quería darle las gracias por su comentario en mi blog, pase cuando guste. Un abrazo
ResponderEliminar"Ser misericordiosos, perfectos y santos cómo ÉL NOS QUIERE"
ResponderEliminarCon la oración de unos por otros en este blog, y nuestro esfuerzo diario llegaremos a la alegría de disfrutar de esta invitación que Dios nos hace.
Gracias por la dedicación, esfuerzo y horas que nos dedicas a todos con este blog.
¡Pues sí que es verdad!
ResponderEliminarDebemos ser insistentes, perseverantes... ¡pesados! y pedirle al Señor que quite "este corazón de piedra y nos de uno de carne".
Un abrazo enorme.
Mi querida amiga sólo en Dios hemos de tener siempre puesta nuestra confianza que el señor te siga iluminando yllenando de ÉL gracias por tus compartir lleno de tanta vida muy unidas en oración y un abrazo fuerte
ResponderEliminarAveces pienso, un pequeño esfuerzo más de los que me rodean y me harán santo....Jajaja.Un abrazo.
ResponderEliminarGracias porque este precioso post me ha recordado querer serlo.
ResponderEliminarGracias. Bendiciones en Cristo.
Sabeloimportante esestarmuy unida a ÉL lo demas vendra por añadidura solo Dios mi querida amiga sólo Dios un abrazoy unidas en oración
ResponderEliminarTienes razón! Estoy segura que con Su ayuda todo es posible.
ResponderEliminarBesitos,
Sabe Dios te ama mucho adelante siempre y muy unida a ÉL un abrazo y unidasen oración
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