domingo, 21 de marzo de 2010

...en el siglo XXI



-“Papá, ¿cuánto ganas por hora?
Con voz tímida y ojos llenos de expectativa, la pequeña hija recibió a su padre al volver éste del trabajo y le preguntó:
-Papá, ¿cuánto ganas por hora?
El padre con gesto severo le respondió:
Oye hija, esas cosas ni a tu madre se las digo y ya no me molestes que vengo muy cansado del trabajo.
Pero la niña insistió:
-Pero papá, dime por favor, cuánto ganas por hora.
La reacción del padre fue menos severa y respondió.
-Gano solamente cincuenta euros por hora.
La niña volvió a preguntar:
-Papá, ¿me puedes prestar veinte euros?
El padre se enojó y con mucha brusquedad le dijo:
-¡Así que esa es la razón de saber cuánto gano por hora!
¡Vete, ya deberías de estar durmiendo y no molestarme, niña egoísta!

Un poco después, el padre reflexionó sobre lo acontecido; se sentía culpable y no podía ver su programa de televisión tranquilo.
El padre pensaba que quizás su hija quería el dinero para comprar algo de mucho interés para ella, por lo que queriendo descargar su conciencia, se levantó del sofá y fue hacia el cuarto de la pequeña y en voz muy baja le preguntó:
-¿Duermes hijita?
No papá, respondió la niña.
-Escucha hija, aquí tienes los veinte euros que me pediste.
-¡Gracias papá! Dijo la niña metiendo sus manitas debajo de la almohada y sacando otros treinta euros.
Entonces le dijo:
-¡Papá ahora sí estoy muy feliz, ya completé cincuenta euros!
-Bien hija, ahora dime, ¿para qué quieres esos cincuenta euros?
-Papá ¿Me podría vender una hora de tu tiempo?

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12 comentarios:

  1. C. de Silos, me has roto. Me has hecho pensar en las horas y horas que les he robado a mis hijos y a mi mujer. Yo no les he dado la oportunidad de poderlas comprar.
    La próxima vez les preguntaré sobre esas horas robadas y les pediré perdón por ello aunque ya sea algo irreparable.

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  2. Ay, una vez más me has emocionado...
    qué triste realidad.

    Una docena de besos envueltos en cariño.

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  3. Siento Man haberte roto, pero no creo que a tus hijos les haya faltado tu tiempo.
    Diferente ha podido ser lo que interiormente tú puedas sentir ahora, con respecto a ellos.
    Nunca le dedicamos a los hijos el tiempo necesario, o el tiempo, mejor dicho, que ellos necesitan. Bajo nuestra forma de pensar, es mejor la calidad que la cantidad. Lo que ocurre es que, hoy en día, no hay tiempo ni para una cosa ni para la otra.La vida de este siglo, que nos ha correspondido vivir, es una auténtica locura. La generación tuya y mía no ha sido tan "alocada" como la de ahora, de un ir y venir a todos lados sin parar.
    Debes quedarte tranquilo, que seguro lo habéis hecho divinamente.

    Gracias por venir y comentar.
    Un fuerte abrazo

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  4. Paloma, siento que te vayas de aquí emocionada y triste. Pero lo que es, es. Y así de dura es la vida de hoy en día.
    Esperemos mejorarla sin hacer locuras.

    Un montón de besos y muchas gracias por venir a verme.

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  5. El trabajo,querer dar a la familia todo lo materialmente posible,nos hace muchas veces faltar en lo mas necesario para ellos,nuestra compañia.

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  6. oh, que relato más triste...tiene que resultar muy duro ser niño ahora, porque la vida se ha complicado mucho para todos. Y para los pequeñitos también.

    El post es lo contrario de lo que me pasaba a mi, porque mi padre había establecido una hora al día para jugar o leer... vaya, fui muy afortunada.

    Saludines!

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  7. Toñi: Muchísimas gracias por venir y comentar.

    Tienes mucha razón en lo que dices; todo no se puede llevar a cabo para llevar una familia y lo que conlleva ella; es muy complicado y difícil para que no queden faltas.

    Un fuerte abrazo.

    ¿Cómo puedo entrar en tu blog?
    Lo he intentado y no he podido. Dime, por favor.

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  8. Esperanza: Me imagino que el puente muy bien.
    Seguro que fuiste una afortunada teniendo un padre como el que tuviste. En casa pasaba igual, estábamos más tiempo con nuestros padres, que con nuestros amigos. Siempre haciendo deberes, aprendiendo a leer, escribir, sumar, restar y mil cosas que se les ocurrían para que no estuviésemos ociosos.

    Hoy, la vida ha cambiado y creo que no para bien. No hay tiempo para nada y las horas son las mismas de siempre.

    Un besito, guapa. Tendremos que ir mejorando cada día. Que esté en cada uno de nosotros. Eso es mi deseo.

    Ciao

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  9. Querida "C": Algo, o mucho, hay de deductivamente criticable en esta historia, pero, seguramente, ya puede quedarse MAN y otros muchos padres, o madres, tranquilos. La dura realidad podría mostrar otra lección muy distinta. La del dolor de esos padres, precisamente por no poder estar, no ya una hora, sino ninguna durante mucho tiempo, en compañía de sus hijos. Cuando el tiempo del que se les priva tiene como causa la del "ganar más", o la del "vivir mejor", es decir con mayores comodidades, lujos o ambiciones materiales, entonces ¡qué error tan grande y tan grave, el de esos padres que no dan a sus hijos el tiempo que éstos necesitan para saber que tienen padres. Pero, cuando tan sólo es para poder sobrevivir todos juntos (padres e hijos), aunmque la separación inevitablemente se produzca, las explicaciones y la responsabilidad hay que pedírselas a otros. Por ejemplo al sistema económico de produccción de bienes, que divide a la sociedad entre los que lo tienen todo, apenas casi sin trabajar nada, y los que no tienen nada, dejándose el sudor y la piel, para que los primeros sigan teniendo mucho. Esto, en parte, es marxismo, pero no todo el marxismo es falso, en su diagnóstico. Ya lo dijo el Papa Juan Pablo II, aquel hombre santo que venía "de la guerra". Un beso, "C".

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  10. Siempre he pensado exactamente igual que tú.
    Cuando nosotros nos casamos no teníamos las ambiciones que tienen ahora los jóvenes y las "jóvenas".
    Desde que la mujer se ha incorporado a la vida trabajadora, el calcetín se ha vuelto del revés.
    Ni la mujer ni el hombre, pueden atender debidamente a la familia. No tienen realmente tiempo.
    Ya no hay tiempo para la familia, para los esposos, para los hijos. ¿Para tener más y más? Pues posiblemente.
    En Suiza, hace treinta años, la mujer trabajaba sólo dos o tres horas a la semana con el fin de dedicar el tiempo a la crianza de sus hijos.
    Pienso que los hijos son el futuro de cualquier pais que ame la estabilidad emocional de las personas y el progreso; donde la educación, el trabajo y el sacrificio sean los pilares.

    Muchas gracias, Luis, por venir y comentar.

    Un fuerte abrazo

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  11. Ay que tierno!!

    Mi madre, que es una santa, se tiró 15 años de noches fijas en el hospital para poder atendernos durante el día a mi hermana y a mí.
    Y mi padre el pobre también hacía malabarismos con sus horarios para atendernos bien.

    En fin, fuimos mi hermana y yo, y lo seguimos siendo gracias a Dios, unos afortunados.

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  12. Andy: Desgraciadamente todos los padres no somos iguales y además no estamos en las mismas circunstancias.
    De todas las maneras hoy en día vamos muy deprisa, y hay menos tiempo para la familia en general.

    Como bien dices, le tenéis que dar gracias a Dios. Vosotros habéis sido muy afortunados con unos padres como los vuestros.

    Un abrazo

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