domingo, 7 de junio de 2015

Ayer, hoy...




...llegaba a mis manos su divino mandamiento y de él se abría un manto que, de nuevo, me envolvía y me daba calor. Tenía ante mí la única verdad que me enamoraba quedando prendida mi alma; era la más bella fuente en la que podía beber de sus exquisitas aguas. No era posible escoger otras que no fuesen aquellas para alcanzar todos los encantamientos que su Amor ofrece. ¡Qué poderosos son sus sorbitos! Al beber, aunque sólo fuese un pequeño traguito, mi alma se rinde por completo a Él. Por el que murió por mí, por ti, por todos.

+Capuchino de Silos



'

domingo, 31 de mayo de 2015

A Dios gracias



Días que no se encuentra el rostro que tanto se ansía. Los días pasan de un extremo a otro frecuentemente cambiando el alivio por el ahogo. Esos días que pueden ser ganancias de consuelo para un futuro. ¡Quién sabe! Todo es misterio
Qué fácil sería tomarse una pastillita para quitarse las moscas de encima y que no se pudiesen posar  ni siquiera en el pelo. ¡Qué fácil sería que no nos doliesen las dificultades que el mundo nos ofrece cada día! Pero las pastillas no sirven para ello. El sufrimiento pasa por el alma como pasan también los días cargados de belleza y respiro. 
Lo que nunca se oculta es la gracia que siempre permanece. A Dios gracias.




+Capuchino de Silos





'

martes, 19 de mayo de 2015

Ahora...y siempre



Antes de que llegue el sueño, cuando alcance ya la noche, deseo darte las gracias por las tantas que en mí dejaste sin que mereciera nada.
Me estoy dando cuenta que es celoso, muy celoso; me quiere solo para sí.  Me quiere dispuesta,  reservada, humilde y muy cuidadosa con sus cosas. Además no puedo ocultarle nada. ¡Y es muy exigente! Tampoco me deja que agrade a otros un poco más. Lo quiere todo para sí. A veces, cuando me distraigo se aparta de mí para que lo desee con más fuerza y lo busque con impaciencia.
Oh Dios mío hazme merecedora de poderlo tener muy cerquita.
¡Son cosas del amor!


+Capuchino de Silos



'

lunes, 11 de mayo de 2015

Muchas preguntas



Se acerca la Ascensión del Señor y qué difícil se me hace pensar hoy en el Cielo.
No sé si habré utilizado bien la bondad a lo largo de mis años para merecerme tan preciado y maravilloso regalo.
No sé cómo será ese encuentro cuando mi alma se haya separado del cuerpo y se presente sola ante el Altísimo.
No sé si podré tener allí un pequeñísimo lugar aunque sólo sea un mínimo rinconcito.
Me da por pensar: es miedo lo que siento; pero por ninguna causa quiero cambiar el sentido de ese último momento que me llegará más tarde o más temprano.
Hoy, por mucho que busco, no encuentro el rostro misericordioso de mi Señor.


+Capuchino de Silos 



'