sábado, 6 de abril de 2013

Luz en el interior



Él vive, está ahí, hay luz. Luz que es gracia para que la vida tenga valor las veinticuatro horas del día.
Allí llega el gozo y la alegría con sólo entrar en el interior. Es allí, en esa habitación espiritual, donde encuentro la paz y las fuerzas que necesito. Y cuando entro, cierro delicadamente todas las puertas para poder estar a solas y que nadie pueda entrar, pues lo único que busco es esa intimidad en medio de tanto  ruido; porque es allí donde puedo hablar serena y mansamente sin que nadie pueda molestarme.
En este lugar, y en cualquier momento del día, con esa suave y delicada luz, es donde se encuentra paciente esperándome siempre.
Es el mismo que se les aparece a sus discípulos después de su muerte. Es el mismo que me ve, que me conoce, que sabe mi nombre... Es el mismo al que le puedo contar todo lo que me inquieta, todo lo que me ilusiona y que hasta me puede ayudar a superar cualquier problema por difícil que éste sea.
En ésta cita nunca pongo límite de tiempo al tiempo porque es el lugar tranquilo y sereno donde le puedo hablar con entera naturalidad.
Es allí donde quiere que le abra el corazón, que le hable y que disfrute con su trato.
Es allí donde aprendo a amarlo.
Es allí donde prendo la velita para que no desaparezca esa luz y esa gracia... y es allí donde le digo que le quiero y que cuente conmigo en todo momento.

+Capuchino de Silos


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domingo, 31 de marzo de 2013

Todo es renacimiento




La primavera es pura generosidad, es el derroche de color hecho aroma, es la amabilidad y la distinción de la belleza que se viste con sus mejores galas. Se distingue deslumbrando.
Ella florece a pesar del frio, como este año, a pesar de la lluvia, huyendo de los charcos; no le importa que el aire peine sus flores porque todo lo envuelve con su perfume. Cualquier cosa le favorece. Florece espléndida sabiéndose siempre bella.

Y, en estos días, cuando la primavera entraba triunfante, el Señor revivía con ella; y ella se perfumaba y se vestía adornándose para poder cubrir el cuerpo del Señor con su espiritual esencia hecha bálsamo de Dios. No quería que jamás le faltase; mucho menos en estos pasados días de su pasión, y mucho más, en este radiante día de su Resurrección y Vida.

Dios, a nosotros, nos regaló su renacer para que pudiésemos salvarnos y nos regaló, también, el universo entero para que nos sirviera de sendero y pudiésemos acercarnos al Él con la esperanza santa de tenerlo más cerca cada día, en todo momento, en todo lugar, en toda nuestra vida para que pudiésemos alcanzar ese su maravilloso Reino lleno de Amor y Vida.



+Capuchino de Silos


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jueves, 14 de febrero de 2013

Que cada día tome su cruz y me siga





"Salve, cruz vivificante, trofeo invencible de piedad, puerta del paraíso, consuelo de los creyentes, muralla de la Iglesia. Por ti, la corrupción ha sido anonadada, el poder de la muerte disipado y abolido, y somos elevados de la tierra a las cosas celestiales. Tú eres el arma invencible. El adversario de los demonios, la gloria de los mártires, el verdadero ornamento de los santos, la puerta de la salvación.

Salve, cruz del Señor, por quien la humanidad ha sido liberada de la maldición. Tú eres el signo del verdadero gozo. Te veneramos, eres nuestro socorro, la fuerza de los reyes, la firmeza de los justos, la dignidad de los pecadores.

Salve, cruz preciosa, guía de los ciegos, medicina de los enfermos, resurrección de los muertos. Tú nos ha elevado cuando estábamos caídos en el barro. Por ti se acabó la corrupción y floreció la inmortalidad; por ti los mortales hemos sido divinizados, y el demonio fue completamente abatido.

Oh Cristo, hoy nosotros, que somos pecadores, veneramos tu cruz preciosa con nuestros labios indignos. Te cantamos a ti, que has querido ser clavado en ella, y como el ladrón clamamos: “¡Haznos dignos de tu reino!”

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sábado, 9 de febrero de 2013

El día que fue.




Fue un día para recordar. La Santa Misa preciosa. Comenzó con la procesión, alrededor de la iglesia, con los cirios encendidos recordando cómo María, llevando al Niño en brazos lo presentaba al Señor a los cuarenta días de su nacimiento. Iba a entrar en el templo, por primera vez, el Rey de la gloria.

Pensé que la Virgen había preparado jubilosa su corazón con anterioridad para presentar a su Hijo y ofrecerse ella misma llevando al Niño en brazos  poniendo sus vidas en manos del Altísimo; y ofrecí, mentalmente, yo también, mi pobre corazón con la vela encendida hasta que se fuera consumiendo, porque la luz era símbolo de vida y esa luz significaba que mi amor por Él estaba encendido como aquella velita que irradiaba mucha luz. Luz que ilumina y Verdad que me salvaría de toda oscuridad para seguir estando en vela y participar de esa luz maravillosa que ahora brillaba y brilla, más que nunca, en mi alma. Que quería entregarme al Señor sin condiciones ni límites. Que pronto llegaría la Cuaresma, que faltaban tan sólo días y tendría que poner los preparativos necesarios encima del altar para ofrecérselos al Señor y poder así vivir a tope ese tiempo de entrega.


+Capuchino de Silos


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jueves, 7 de febrero de 2013

Pablo VI



El Señor es mi Pastor

Cómo desearíamos que se renovara
y fortaleciera en nosotros el amor al silencio
este admirable e indispensable hábito del espíritu
tan necesario para nosotros
que estamos aturdidos por tanto ruido
tanto tumulto
tantas voces
de nuestra ruidosa
y en extremo agitada vida moderna.
Silencio de Nazaret
enséñanos el recogimiento y la interioridad
enséñanos a estar siempre dispuestos a escuchar
las buenas inspiraciones
y la doctrina de los verdaderos maestros.
Enséñanos la necesidad y el valor de una conveniente formación
del estudio
de la meditación
de una vida interior intensa
de la oración personal que solo Dios ve.
Pablo VI


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