domingo, 24 de noviembre de 2019

A mi Rey y Señor




A ti, Rey mío, qué pensabas en mí antes de que el mundo existiera; que te siento; que eres principio y fin de todas las cosas del mundo.
A ti, mi Rey y Señor, que permaneces mudo ante mi ruindad y maldad.
A ti, Creador mío, que te haces pequeño en los brazos de María para que yo aprenda la verdadera humildad .
A ti, semilla de justicia y amor, que de mí alejo cada día con mi pecado.
A ti, mi protector..., Hijo del Eterno Padre, que te abandono y te ofendo con mis malas acciones y no dejo de agraviar.
A ti, grandeza eterna; que, por mi culpa, cargaste con el duro madero para morir ensangrentado en la cruz del martirio…
Que eres manantial de sabiduría, que eres ilusión, anhelo y felicidad para con todos, santuario de Dios Padre, grandioso en misericordia y piedad, origen de toda existencia y virtud, y la puerta más grande para ir al Cielo…
A ti, dueño de mi pequeñísima pecadora alma, ofreciéndome la sima de todas las virtudes…,
¡Ábreme los ojos, te lo ruego!, perdóname mi Señor y álzame a una nueva Vida para que pueda caminar hacia ti. 
Amén



+Capuchino de Silos



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