Santa Faz – Capuchino de Silos
Y me encontré con Él casi sin
esperarlo.
Hacía unos días que acababa
de llegar una primavera hermosísima que admiraba a través del ventanal de mi
estudio donde iba haciendo fundir muy despacio, el Amor en el color sobre el
paño. Un paño, que antes había sido
inmaculadamente blanco como la nieve; que daba pena hasta de mancharlo,
y que podría haber servido de mantel o ¡qué sé yo!
Después, una mancha sobre
otra iba dando paso a un rostro. Era su rostro. Era el rostro del Señor. Sus
ojos miraban hacia el suelo y parecía que caminara lentamente. Yo, no dejaba de
observarlo un solo instante pero no conseguía de ninguna manera que me mirase.
Me afligía no poder captar bien lo que su mirada reflejaba.
Quería, como la Verónica,
limpiar ese rostro ensangrentado donde la sangre iba resbalando por toda su
cara.
En cada pincelada iba
comprendiendo ese gesto silencioso, esa mirada dolorosa, ese caminar lento
hacia el Calvario, donde recibiría muerte y donde murió lleno de sufrimiento e
infinito amor por mí, por todos.
¡Cómo plasmar lo íntimo
que su corazón sentía en aquellas horas de angustias! ¡Cómo plasmar tanto amor y desprendimiento en
un solo gesto!
Su “presencia” en mi
estudio era la oración más íntima que iba convirtiendo las horas de trabajo en
eternidad y gratitud.
Todo mi trabajo lo
convertí en rezo, en súplica, en llanto...un llanto escondido entre pinceles y
tubos de pintura... también la alegría de poder ver mi Cristo expuesto en el
Monumento de mi parroquia el Jueves Santo.
+Capuchino de Silos
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Bendito y Alabado sea la santa Faz de Jesucristo, por siempre.
ResponderEliminarTe felicito Capuchina; tiene es verdad una mirada singular, como muy recogido...sobrecogido...
Con tu permiso me lo llevo.
¡Feliz y muy Santa semana!
Un abrazo muy fuerte.
Tiene tanta tristeza en su rostro ...no sé expresarme...Santos días querida Capuchina.Un abrazo.
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