Caminaré risueña y de tu mano.
Y me entregaré obediente ante tus ojos.
Meditaré sobre los frutos que me has dado.
Meditaré sobre los frutos que me has dado.
Destruyendo las hojas que estén secas.
Despertaré en la mañana y dormiré tranquila,
Despertaré en la mañana y dormiré tranquila,
sabiendo que siempre me tenderás tu mano.
Esperaré sentada al borde de la orilla
Esperaré sentada al borde de la orilla
suplicando la fruta hasta que llegue.
En ti tengo, Señor, la eterna ayuda.
En ti tengo, Señor, la eterna ayuda.
Dirígemela tú desde lo alto.
+Capuchino de Silos
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Qué forma tan bonita de entregarse a Dios, estas letras me han gustado muchísimo, fortalecen la Fe. ¡Gracias!. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana amiga.
ResponderEliminarQuerida amiga, esa es la confianza que debemos a nuestro amado Señor...Él decía a Santa Faustina "Aún mas Me duele la desconfianza de las almas elegidas; a pesar de Mi amor"...
ResponderEliminarGracias por tu amistad!
Bendiciones.
Hermosa oración de esperanza!
ResponderEliminarFeliz fin de semana amiga.
¡Preciosa poesía, nacida en tu corazón creyente! ¡Qué gozo el poder creer en un Dios tan bueno y amoroso! Pidamos confianza y esperanza hasta el fin.
ResponderEliminarUn abrazo.
Eres toda de Dios mi querida Capuchina, El se complace en ti
ResponderEliminar¡ALÉGRATE! Un fuerte abrazo.
Mientras "esperamos sentados al borde de la orilla" tenemos cosas preciosas como estos poemas.
ResponderEliminarY tu última entrada... es como la música...eleva.
Como no se encuentra donde dejar el comentario en esa última entrada vengo a esta.