Si a pesar de
nuestras inseguridades en el plano espiritual y de la posibilidad casi segura
de incurrir en errores, mantenemos la fe en que, detrás de todo, está la mano
de Dios, en que Dios, a pesar de todo, nos lleva por el camino más seguro,
habremos extraído plenamente la consecuencia de lo que es la fe en la divina
Providencia. ¿Qué significa que mi camino de vida es el más seguro?: que mi
preocupación más grande debe ser vivir infinitamente despreocupado cada segundo
y momento de mi vida. ¿Se trata de heroísmo? ¡Ciertamente! ¡Cuánto sacrificio
se le exige a nuestra razón y a nuestra voluntad!
Dejar que Dios
elija por nosotros nos infunde una actitud genuinamente católica. Esa
despreocupación genuinamente católica debería reflejarse en nuestro cuerpo y
alma. Por lo común, estamos intranquilos y ansiosos a causa de interferencias
que hay en nuestro espíritu. En efecto, suelen atormentarnos preocupaciones
relacionadas con nuestro pasado. Pero lo pasado... ¡ya pasó! Sólo debo
preocuparme de vivir despreocupado; no por soberbia, sino porque el Padre es el
que empuña el timón de la barca de mi vida. Naturalmente Él permite que ese
timón sea guiado por hombres mortales, pecadores y falibles; pero precisamente
en esto radica el heroísmo.
Buen domingo querida amiga Capuchina,
ResponderEliminar"Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo..." Lo decimos tan a menudo,lo rezamos con devoción...y se nos olvida que es ponerse en las manos del Padre Creador que tanto nos ama!
Gracias por compartir esta profunda reflexión del P.Kentenich.
Un abrazo,Dios quede contigo.
Si hacemos por El todas las cosas El se encanrga de no dejarnos en la esclavitud y nos dá la señal de que estamos en su Voluntad : su Paz.
ResponderEliminarBuenos días Capuchina. Me ha gustado mucho la meditación pero más la obra con esa barca.Un abrazo.
ResponderEliminarHola Capuchino de Silos, después de días de obligada ausencia, he vuelto a coger mi ordenador, y con toda sinceridad, he llegado a tu blog, para empaparme de la fe inamovible que siempre encuentro en ti. A veces cuando el camino de la vida se torna oscuro y frío, me surgen dudas sobre mi fe, que no tenía nunca antes, sólo soy capaz de remontarme sobre esta oscuridad, repitiéndome el salmo de Isaías... El Señor es mi pastor.
ResponderEliminarGracias Capuchino, por ser como un brillante faro de luz.
Un abrazo con alas de fe.