No se debe hacer
lo que es malo por ninguna cosa del mundo; ni por amor de alguno; más por el
provecho del necesitado, alguna vez se puede diferir la buena obra o trocarla
por otra mejor. De esta suerte no se pierde, antes se muda en otra mejor. La
obra exterior sin caridad no aprovecha; mas todo cuanto se hace con caridad,
por poco que sea, se hace fructuoso, pues más mira Dios al corazón que a la
obra misma.
Mucho hace el que
mucho ama, y mucho hace el que en todo hace bien, y bien hace el que atiende
más al bien común que a su voluntad propia.
Muchas veces
parece caridad lo que es amor propio; porque la inclinación de la naturaleza,
la propia voluntad, la esperanza de la recompensa, el gusto de la comodidad,
pocas veces nos abandonan.
El que tiene
verdadera y perfecta caridad, no se busca a sí mismo en cosa alguna; mas sólo
desea que sea Dios glorificado en todas las cosas. De nadie tiene envidia,
porque ama algún placer particular, ni se quiere gozar en sí; más desea sobre
todas las cosas gozar de Dios. A nadie atribuye ningún bien; mas refiérelo todo
a Dios, del cual, como de primera fuente, emanan todas las cosas, y en quien
finalmente todos los santos descansan con perfecto gozo. ¡Oh quien tuviese una
centella de verdadera caridad! Por cierto que sentiría estar todas las cosas
mundanas llenas de vanidad.
Gracias Capuchino, que buena meditación para comenzar una semana.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Capuchino por tu entrada es muy intensa, voy a meditarla.
ResponderEliminarUn beso
Dios nos conceda esa verdadera caridad.
ResponderEliminarComo Cristo, siempre como Cristo.
Un saludo en El.
Que bueno es lo que has escrito....mantenerse con mimo en el interior para no disgustar al Espiritu y no faltar a la Caridad.....me lo llevo para pensarlo dentro de mi Capu....Dios te bendiga.
ResponderEliminarDe pasadita por aquí buscando lectura. Gracias...
ResponderEliminarHola Capuchino: digo como Caminar,"Dios nos conceda esa verdadera caridad", gracias por tu compartir.
ResponderEliminarDios te bendiga, feliz día.
Un abrazo.
Gracias.
ResponderEliminarME uno a la petición ¡ Quien tuviera una centella de la verdadera caridad!
ResponderEliminarGracias Capu por la entrada
Mucho hace el que mucho ama, y mucho hace el que en todo hace bien, y bien hace el que atiende más al bien común que a su voluntad propia.
ResponderEliminarNo tiene desperdicio.¡Gracias Capuchino!
Un fuerte abrazo.
Bendiciones!!!
Gran entrada amiga, es una gran reflexión. Acabo de llegar de vacaciones y paso a saludarte, espero estés bien. Un beso enorme y que Dios te bendiga.
ResponderEliminarSencillamente hermoso!!!! Mil gracias.
ResponderEliminarBendiciones.