Últimamente escribo poco porque estoy volcada en
el veraneo. Son muchos los preparativos.
Ya las ventanas apenas se abren por culpa del
calor que es una de las contrariedades de cada día; el calor puede con el olor
suave de la caridad. Todo se hace más pesado con él, con ese calor que sufrimos
en esta parte de la geografía española. ¡Ufff! Sevilla, en ésta época, me
parece que está hecha de fantasías y que es un paraíso que está en otra calle; en
otra calle que desconozco y que se esconde en estos días de tanto calor.
Pero ahora, con estas y otras contrariedades es
cuando más hay que cuidar estas pequeñitas cosas.
La disposición y la precisión para esta penosa
tarea de arreglar y atender hasta la última pincelada y poder dar por
finalizado el cuadro que se ha comenzado, me impulsa a superar el estado de
poco amigos, de poco risueño, que influye en las personas que tengo más cerca y,
en ese momento, cuando me doy cuenta, seco de un soplo las gotas de sudor que
corren por mi cara. El gesto me hace sonreír y la misma sonrisa me sabe a
gloria después del purgatorio. Con este y otros castigos como este, logro
llenarme de alegría y consigo que el calor se vaya alejando de mí. Lo borro de
un solo plumazo.
...y me abrazo de nuevo a ese Vínculo que amo
tierna y dulcemente.
Qué lindo relato como todo lo que escribes, consigues que al leer tus palabras vea la escena que describes perfectamente.
ResponderEliminarUn beso
Cada año se me hace más difícil soportar el calor.
ResponderEliminarHabrá que superarlo como lo has hecho tú, con una sonrisa.
Estimada hermana, no es el escribir mucho o poco, lo importante es escribir lo esencial lo que es vida, gracias por ser sencilla, Dios sea con usted.
ResponderEliminarSólo puedo decir gracias,por su transparencia al decir lo bello que hay en usted, gracias.
ResponderEliminarYo se Capuchino que de todo cuanto
ResponderEliminarte sucede sacas provecho para el Cielo.¡Todo es tan pasajero!
Un beso.
Dios te bendiga.
Hola Capuchino, muy bonito escrito, el mensaje es edificante, no hay que claudicar jamás.
ResponderEliminarRecibe un fuerte abrazo.