¡Oh Señor, cuán
necesaria me es tu gracia para comenzar el bien, para aprovechar en él y
perfeccionarlo! Porque sin ella ninguna cosa puede puedo hacer; mas en ti todo
lo puedo confortado con la gracia. ¡Oh gracia verdaderamente celestial, sin la
cual son ningunos los merecimientos propios, ni se han de estimar en algo los
dones naturales! Ni las artes, ni las riquezas, ni la hermosura, ni la
fortaleza, ni el ingenio o la elocuencia valen delante de ti, Señor, sin la
gracia. Porque los dones naturales son comunes a los buenos y a los malos, más
la gracia y la caridad es el don propio de los escogidos, con la cual
señalados, son dignos de la vida eterna. Tan encumbrada es esta gracia, que ni
el don de la profecía, ni la operación de milagros, ni la más alta
contemplación es estimado en algo sin ella. Aun más digo, que ni la fe, ni la
esperanza, ni las otras virtudes son aceptas a ti, sin caridad y gracia.
Que el Señor nos revista de su gracia, y nos conceda vivir y ser misioneros del amor, que sepamos día a día, vivir este gran misterio que es el amor porque el AMOR, es DIOS, gracias por su bello compartir, un gran abrzo.
ResponderEliminarNada vale más que tu gracia Señor.
ResponderEliminarRe vístenos de tus gracias actuales,
y que seamos dóciles a ella.Esa es
la santidad.
¡Gracias Capuchino!
Un beso fuerte.Dios os bendiga a toda tu familia.!!!
Gracias por compartir esta entrada, desde Jaen te mando un saludo y deseo una feliz semana
ResponderEliminarUn consejo que me dió una amiga hace años y me ha ido genial fue el de iniciar el día consagrandolo a la Virgen
ResponderEliminarCapuchino....quiero vivir de la Gracia...Hoy necesito que reces por mi....la Fé de la hemorroisa es la que pido con urgencia para entrar en la Voluntad de Dios....un abrazo
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