miércoles, 10 de noviembre de 2010

El violinista


Cierto día, un músico callejero se situó en la entrada del metro “L’Enfant Plaza” de Washington. Era una mañana muy fría del mes de enero.

El violinista estuvo tocando 45 minutos. Comenzó con Bach, siguió con Schubert, Massenet, otros, finalizando con Bach.
Eran las 8 de la mañana: la hora punta.
Pasaban cientos de personas frente a él, casi todas camino de sus trabajos.
A los pocos minutos, un hombre de avanzada edad reparó en el músico. Aminoró el paso, se detuvo unos segundos y emprendió de nuevo su camino. Un minuto más tarde, el músico recibió un primer dólar: sin pararse, una mujer lanzó un billete a la caja del violín. Poco después, un individuo se paró unos instantes a escuchar, pero al mirar su reloj, echó a andar de nuevo rápidamente; se le estaba haciendo tarde.
El que le prestó mayor atención fue un niño de 4 años. Su madre lo cogió y tiró de él, pero el pequeño seguía escuchando. Finalmente, su madre lo agarró fuertemente y siguieron andando.
El niño, mientras caminaba, seguía mirando al músico con la cabeza vuelta.
Durante los 45 minutos que el músico estuvo tocando, tan solo hubo 7 personas que se detuvieron a escucharlo, pero todas muy brevemente.
En total, logró reunir ¡32 dólares! Nadie miró cuando el músico dejó de tocar. Nadie le aplaudió.
De entre el millar de personas que pasó por delante de él, nadie lo reconoció.

Nadie notó que el músico era Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo.
En los pasillos del metro tocó algunas de las más difíciles partituras que jamás se han escritos, y todo ello… ¡con un Stradivarius de 1713 valorado en 3,5 millones de dólares!
Dos días antes de estos hechos, no quedaban entradas a la venta para su concierto en el teatro de Boston…
¡Costaban casi 100 dólares!

Si no nos detenemos unos segundo a escuchar a uno de los mejores músico del mundo cuando está tocando una de las más bellas partituras, ¿cuántas otras cosas extraordinarias nos estaremos perdiendo diariamente al no saber apreciarlas?



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14 comentarios:

  1. Esto es muy fuerte y demuestra como nos dejamos cegar por lo exterior.
    Un abrazo

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  2. Gracias por su compartir hermoso la escucha es el recogimiento constante de saber descubre la belleza de Dios en todo lo creado es verdad vivimos tan lleno de nosotros mismo que olvidamos escuchar aquellos que realmente nos puede ayudar y dar vida que el señor nos conceda eldon de la escucha que ÉL habla en todo unidos en oración y gracias

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  3. Me dejaste pensando. Pasa todos los días. NOS pasa; ME pasa.

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  4. Esta historia, que es totalmente real, da realmente que pensar... Vamos por la vida siempre con prisa, sin detenernos en nada, sólo mirando, no contemplando... y así se nos escapa lo esencial, así se nos escapa la belleza.

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  5. Preciosa historia Capuchino, y una gran verdad cómo nos fijamos en el envoltorio! quiero ponerme como seguidora pero no salen las ventanitas de seguidores...
    un abrazo

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  6. Me encantan estos personajes originales a los que les gusta hacer cosas fuera de lo normal, sin desmadrarse, claro.
    Esto es una lección para todos.
    Gracias, amiga.
    ¿Qué opinas de la constancia?

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  7. Imagino que esa historia es tan cierta como la vida misma.
    Una noche de sábado paseaba por la calle más comercial de la ciudad de Colonia cuando protegido en la entrada de una acristalada zapatería había un chico joven con un equipo de música y un violín. No recuerdo que obra interpretaba porque además fueron varias, pero sí que del equipo de música salía toda una orquesta a la cual se le había quitado el sonido del primer violinista; el joven, con su violín ponían esa parte. Puedo asegurar que fue un espectáculo grandioso. No sé que será de aquel jovencísimo violinista pero seguro que será un gran músico
    Siempre que paseo por mi ciudad (Murcia) y me encuentro con algo así (que tenga cierto nivel) para para escuchar aunque solo sea un par de minutos, me emociono... y aflojo mi bolsillo

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  8. Si, Ángelo, vamos tan deprisa que ni siquiera miramos las caras de nadie y en algunas podríamos ver la imagen de Cristo.

    Un abrazo

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  9. Lourdes, la serenidad, la paz y el recogimiento interior que vivamos con nuestras familias y en casa, también nos debe llevar a estar más atentos con nuestro prójimo aunque estemos en la calle, en el super o en el parque paseando. Es una manera de dejar la huella del que más nos quiere.

    Un beso y muchas gracias por venir.

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  10. Ale, me alegro que te dejara pensando. Esa era mi intención.
    Que no corramos tanto. Que paseemos despacio y miremos viendo lo que ocurre a nuestro alrededor.

    Besitos

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  11. Querido Andy: Bien dices cuando nos haces ver que se nos escapa la Belleza. No nos damos cuenta lo que ocurre a nuestro lado y es una auténtica lástima.
    Recuerdo, cuando era jovencita, y paseaba con mi madre, que siempre me decía: ¿te das cuenta la tristeza que llevan alguna personas en sus caras?
    Y es verdad; eso te hace pensar que debemos estar más atentos por la calle y acercarnos a los corazones de los demás.

    Un abrazo

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  12. LAHDDED. Tu nombre me resulta complicadísimo escribirlo. Te llamaré LAH ¿Te importa?

    Gracias por venir y por quererte poner de seguidora. Yo ya te sigo y creo que te expliqué cómo hacerlo ¿no?

    Un besazo

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  13. Felicitas: Me preguntas por la constancia. ¡Ay la constancia! Te diré que si tengo alguna cosa que sea buena, es la constancia y la perseverancia. Soy muy, muy constante. Pero todo es fruto del cielo. Es una gracia del Altísimo. Es una virtud muy requetebuena para conseguir lo que te propongas, pero tienes que ejercer otra al unísono, para contrarrestar, que es mucho más importante: LA HUMILDAD (virtud a conseguir). Porque al conseguir tus objetivos, la humildad se escapa de las manos con mucha facilidad y se pasa muy mal.

    Gracias por venir.

    Un besazo

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  14. Hola Man: Me alegro verte por estos lugares.
    Como a ti, también a mí me pasa. Aquí en Sevilla suele haber grupitos muy buenos. Yo, siempre me paro. Detrás de la música hay ¡tanto trabajo!, que merece la pena quedarse escuchando para estimular un poquito a los músicos. Algunos son extraordinarios y merece la pena quedarte hasta el final.

    Me alegro volver a verte.

    Dale un beso a tu mujercita.

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