1.- Confesión semanal.
"La confesión es el
baño del alma. Tienes que ir al menos una vez a la semana. No quiero que las
almas se mantengan alejadas de la confesión por más de una semana. Incluso una
habitación limpia y no ocupada recoge el polvo; regresa después de una semana y
verá que es necesario ¡quitar el polvo de nuevo!"
2.- Comunión diaria-
"Es muy cierto, no
somos dignos de tal regalo. Sin embargo, al acercarse al Santísimo Sacramento
en un estado de pecado mortal es una cosa, y ser indigno es otra muy distinta.
Todos nosotros somos indignos, pero es Él quien nos invita. Él es quien lo
desea. Vamos y humillémonos delante de Él y recibámoslo con un corazón contrito
y lleno de amor."
3.- Examen de Conciencia al
anochecer.
Alguien una vez dijo al
Padre Pio que pensaba que un examen de conciencia cada noche era inútil, porque
él sabía lo que era el pecado, y cómo este había sido cometido. Para esto, el
Padre Pío le contestó: "Eso es bastante cierto. Pero cada comerciante
experimentado en este mundo no sólo mantiene un seguimiento durante todo el día
de si ha perdido o ganado en cada venta. Por la noche, él hace la contabilidad
del día para determinar lo que debe hacer al día siguiente. De ello se
desprende que es indispensable hacer un riguroso examen de conciencia, breve
pero lúcido, todas las noches"
4.- Lectura espiritual
diaria.
"El daño que viene a
las almas por la falta de lectura de libros sagrados me hace estremecer...¡Qué
asombroso poder tiene lectura espiritual que conduce a un cambio de rumbo, y
hace que, incluso, la gente más mundana, entre en el camino de la
perfección".
5.- Oración mental dos
veces al día.
"Si no tiene usted
éxito en la meditación, no se rinda, cumpla con su deber. Si las distracciones
son numerosas, no se desanime; haga la meditación de la paciencia, y aún saldrá
beneficiado. Decida sobre la duración de su meditación, y no la deje antes de
finalizarla, incluso si tiene que ser crucificado. ¿Por qué se preocupa tanto
de que no sabe cómo le gustaría meditar? La meditación es un medio para
alcanzar a Dios, no es un objetivo en sí mismo.
La meditación tiene como
objetivo el amor a Dios y al prójimo. Ama a Dios con toda tu alma y sin
reserva, y amarás a tu prójimo como a ti mismo, y usted habrá logrado la mitad
de su meditación"
+Padre Pío
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