lunes, 10 de febrero de 2014

Y febrero camina...




...deslizándose lentamente hacia la Cuaresma, hacia el dulce amor del Calvario, que también duele, como sigue doliendo mi pensamiento cuando arrecian las vivencias de estos días pasados.

“Fusa”, mi perrita, parece que se huele algo y corre diligente con su rabito hacia arriba agitándolo sin parar para sentarse junto a mí. Lo hace muy, muy pegadita, rozando todo su cuerpo con el mío como queriendo que pueda oír los latidos de su corazón descansando su cabecita junto a mi pecho mirándome y pidiéndome con sus ojitos fijos en los míos una simple caricia. Con un sólo movimiento de mi mano se duerme plácidamente hasta que me levanto que corre de nuevo, sin separarse de mí un solo instante.

Es un momento especial lleno de ternura y cariño. Sabe que algo ocurre o que ha ocurrido algo especial.

En contraste con ayer ha amanecido el día dorado y limpio. El sol lo bendice todo por dentro y por fuera poniendo melodía en el aire. Ayer, los árboles parecían muertos. Hoy sus ramas solitarias se agitan como esculturas de Giacometti. 

+Capuchino de Silos


sábado, 8 de febrero de 2014

Lloró y llora Sevilla




Ayer fue  un día muy especial para mí por muchas razones.
Amaneció precioso, de alegría inmensa, de alegría radiante.
El sol encendía la ciudad y las frutas naranjas de los árboles amargos, se agitaban al compás del viento haciendo que sus hojas verdes bailaran brillantes por la lluvia caída del día anterior.
Pero la alegría, la placidez y la calma no podían durar.
De repente todo enmudeció y llegó el dolor que nos temíamos. Llegó sigiloso y mudo, hasta la misma médula del corazón: nos enterábamos del fallecimiento de nuestro muy querido y buen amigo Paco del Prado.
Hoy, el cielo de Sevilla llora su muerte y nosotros también. ¡Lo queríamos muchísimo!
Y Sevilla sigue llorando y nosotros también, pero sabiendo que el Cielo lo ha recibido con los brazos abiertos. 

+Capuchino de Silos

martes, 4 de febrero de 2014

Entera libertad



 Me entusiasma, siempre me encantó, poder corresponder a las ayudas que recibo, aunque a veces, no fueran comprendidas y lo que tiene de misticismo, de locura espiritual, de aura de felicidad y libertad, se escapara, se fuese; el alma se oscurece, se enluta, hace que se cierre el cielo y llueva sobre la asombrosa magia que te ha mantenido suspensa soñando con sólo alguna sonrisa.
Debería haber una bienaventuranza en la que poder soñar te transporte directamente al cielo; sentir que hasta allí puedes llegar, que te quedas para siempre, que estás y que eres bien recibida y admitida.
Pero eso es imposible y vuelvo a caer una y otra vez porque me encanta recompensar el favor que he recibido aunque no sea comprendida. ¡Qué más da!
Es como un sueño inalcanzable, que por lo menos, en mi caso, nunca ha dado resultados positivos y me he llevado bastantes desilusiones y lágrimas que, gracias a Dios, no duran, porque la esperanza y la fe, siempre, siempre están conmigo. Ellas nunca se van, permanecen como las mejores amigas que he podido tener y retomo el mismo camino una y otra vez olvidando lo último. 
Son auténticas verdades que están destinadas a crecer como el amor del que más ama.
¡Qué alegría sería poder soñar con esa especie de locura eterna con entera libertad!


+Capuchino de Silos



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jueves, 30 de enero de 2014

El llamador.




Y es que, la mayoría de las veces, la vida se llena de trabajos inútiles que no van a ninguna parte.  Hay demasiadas ocupaciones que hacen no prestarle atención a ese otro gran tesoro que llevamos con nosotros.

Ese tesoro similar a un joyero, lo tengo guardadito muy celosamente, y... ¡es tan débil y... tan frágil su envoltura!... que hasta lo puede romper un simple suspiro.

¡Lo he pulido y limpiado tantas veces...! y lo quiero tener tan resplandeciente que hasta lo puedo empañar con mi propio aliento.

¡Muchas veces me olvido que está! Y está cargado de sueños, de ternura, de cariño, de cosas muy buenas, de cosas buenas y no tan buenas, de debilidades, de penas, de alegrías... 
...de ¡tantas cosas!

¿Qué podría hacer más con él? 
Seguir mimándolo amorosamente tirando a la basura todo lo que no sirve.

+Capuchino de Silos


lunes, 20 de enero de 2014

Escuchando a Brahms



Suena Brahms que es una de mis debilidades, y lo escucho atentamente abriendo una ventana en el alma que da al cielo; y es, entonces, cuando mi casa se llena de luz; y rezo sin rezar, y pido amor y gracias como lo haría San Ignacio; y mi cansancio y  mi tristeza los dejo aparcados para que no me dejen sin amparo ni defensa; y me dejo emocionar por su dulce y deliciosa melodía que llena el paisaje del alma más enamorada. Mentalmente regalo mi corazón y deseo sólo ternura para que el Señor pueda mover los hilos que sujetan mi hogar y es, en ese momento, cuando todo se llena de aroma y de trinar de pájaros  que llegan hasta mi ventana. Así estoy más cerca de lo grande, de lo hermoso, de lo inmenso.


+Capuchino de Silos



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