jueves, 18 de abril de 2013

Flores





“Me gustan los tulipanes más que ninguna otra flor de primavera; son la personificación de la alegre jovialidad y de la gracia más pura, y junto a un jacinto parecen una saludable jovencita recién bañada al lado de una gruesa señora que a cada movimiento vaya dejando el aire impregnado de pachuli…../Se dice que son arrogantes y ostentosos, pero a mí me parecen la encarnación de la gracia más modesta, siempre tan dispuestos a disfrutar de la vida tanto como puedan y sin temer“ Tomamos el té sobre el césped, al sol, y cuando empezó a hacerse tarde y las niñas se fueron a la cama, y todas las pequeñas anémonas se cerraron para pasar la noche, me quedé vagando por los verdes senderos con el corazón henchido de gratitud“.
 E. v. Arnim

A mí me gustan los pensamientos
Capuchino de Silos

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viernes, 12 de abril de 2013

Mil gracias




Disfruté como una chiquilla cuando me dijo que lo había encontrado.
Llegaba a mis manos de nuevo uno de los libros que  influyeron en mi niñez para enamorarme del Amor. Ese Amor que, cada día, se iba haciendo más grande y hacía brillar el alma de una cría.
Me sentí felicísima cuando lo pude tener de nuevo entre mis manos para siempre. ¡Podía comprarlo! No me lo podía creer, y hablé para mis adentros de cómo, entonces, me llenaba de ternura, de devoción infantil cuando, pudiéndolo sacar de la biblioteca porque sacaba buena nota en religión, me lo llevaba a casa para leerlo.
Sus pastas eran exactamente las mismas de aquel libro que leí en aquellos años infantiles, cuando estaba en el colegio. Cartón duro, de color celeste aturquesado, un niño sonriente y feliz en la portada, El protagonista: “Dito”, un “corazón transparente” a su izquierda, como el corazón al que yo quería imitar. Su autor: José A. de Sobrino, jesuita de los de entonces.  Su título, “Corazón de cristal” en rojo, como su lomo.
He comenzado ya a leerlo y ¡qué alegría!; vuelve el mismo entusiasmo, el mismo fervor, la misma piedad de entonces al conocer el alma de aquel chiquillo. Habían pasado los años  pero ese Amor que nació un día en el corazón de aquella niña, había aumentado con el paso del tiempo, y de qué manera.

Mil gracias, David. Así se llama el joven que me lo ha buscado. Tengo que pagártelo.
Mil gracias por traerme el libro que tantas veces quise volver a leer; gracias porque me hacen vivir aquellos felices años de colegio y sentir el más precioso Amor que, como entonces, sigue aumentando.

Y es que aquella niña que fue, sigue dentro de mí a pesar de los años.

+Capuchino de Silos


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sábado, 6 de abril de 2013

Luz en el interior



Él vive, está ahí, hay luz. Luz que es gracia para que la vida tenga valor las veinticuatro horas del día.
Allí llega el gozo y la alegría con sólo entrar en el interior. Es allí, en esa habitación espiritual, donde encuentro la paz y las fuerzas que necesito. Y cuando entro, cierro delicadamente todas las puertas para poder estar a solas y que nadie pueda entrar, pues lo único que busco es esa intimidad en medio de tanto  ruido; porque es allí donde puedo hablar serena y mansamente sin que nadie pueda molestarme.
En este lugar, y en cualquier momento del día, con esa suave y delicada luz, es donde se encuentra paciente esperándome siempre.
Es el mismo que se les aparece a sus discípulos después de su muerte. Es el mismo que me ve, que me conoce, que sabe mi nombre... Es el mismo al que le puedo contar todo lo que me inquieta, todo lo que me ilusiona y que hasta me puede ayudar a superar cualquier problema por difícil que éste sea.
En ésta cita nunca pongo límite de tiempo al tiempo porque es el lugar tranquilo y sereno donde le puedo hablar con entera naturalidad.
Es allí donde quiere que le abra el corazón, que le hable y que disfrute con su trato.
Es allí donde aprendo a amarlo.
Es allí donde prendo la velita para que no desaparezca esa luz y esa gracia... y es allí donde le digo que le quiero y que cuente conmigo en todo momento.

+Capuchino de Silos


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domingo, 31 de marzo de 2013

Todo es renacimiento




La primavera es pura generosidad, es el derroche de color hecho aroma, es la amabilidad y la distinción de la belleza que se viste con sus mejores galas. Se distingue deslumbrando.
Ella florece a pesar del frio, como este año, a pesar de la lluvia, huyendo de los charcos; no le importa que el aire peine sus flores porque todo lo envuelve con su perfume. Cualquier cosa le favorece. Florece espléndida sabiéndose siempre bella.

Y, en estos días, cuando la primavera entraba triunfante, el Señor revivía con ella; y ella se perfumaba y se vestía adornándose para poder cubrir el cuerpo del Señor con su espiritual esencia hecha bálsamo de Dios. No quería que jamás le faltase; mucho menos en estos pasados días de su pasión, y mucho más, en este radiante día de su Resurrección y Vida.

Dios, a nosotros, nos regaló su renacer para que pudiésemos salvarnos y nos regaló, también, el universo entero para que nos sirviera de sendero y pudiésemos acercarnos al Él con la esperanza santa de tenerlo más cerca cada día, en todo momento, en todo lugar, en toda nuestra vida para que pudiésemos alcanzar ese su maravilloso Reino lleno de Amor y Vida.



+Capuchino de Silos


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