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“La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte”.
Juan Pablo II
Hay un antiguo proverbio que dice: “En una noche oscura, dentro de una oscura gruta, detrás de una piedra oscura, sobre el oscuro suelo, hay una pequeña hormiguita...
¡Y Dios la ve...!!!”
En todos los medios de comunicación, se ha hablado hasta la saciedad de los abusos de pederastia en la Iglesia. Comprensiblemente, ha habido personas que se han alejado de la fe por estos escándalos. Hoy, sin embargo, traigo a colación un enfoque diferente y que yo no he encontrado en ninguno de los artículos que he leído sobre este tema: el relato de una persona, Tom Breen, periodista norteamericano, que llegó a la fe católica a través de estos escándalos.+&
No quiero que se me entienda mal, el mal es el mal y por sí mismo no produce nada bueno. Especialmente unos crímenes tan repugnantes como los de la pederastia, cuya gravedad se multiplica por mil cuando el responsable es un sacerdote. Sin embargo, una de las cosas más fascinantes que tiene la fe es contemplar la capacidad que tiene Dios, como creador, de sacar algo bueno de lo que únicamente es malo, belleza de la fealdad más absoluta y gracia y misericordia de los peores pecados.
Fui bautizado como católico, pero la única tradición que recibí fue una vaga idea del cristianismo, junto con una especie de atracción tribal hacia la Iglesia Católica. Mi madre murió cuando yo era muy joven y mi padre tuvo bastantes malas experiencias con la iglesia al crecer en un barrio irlandés de Chicago, de manera que no tenía muchas razones para asegurarse de que mi hermano y yo fuéramos educados como miembros activos de la fe.
Mi padre es periodista y fue su influencia la que me condujo hacia la prensa. Después de la universidad, yo trabajaba en la Gaceta de Hampshire, en Northampton, Massachusetts, en el momento en que comenzaron a salir a la luz los escándalos de abusos sexuales más recientes. En parte porque había algún objeto católico sobre mi escritorio, mi editor supuso que yo debía de saber algo acerca de la iglesia, así que fui asignado para cubrir algunas de las historias locales relacionadas con los escándalos.
Rápidamente, me di cuenta que no sabía nada sobre el catolicismo y, por lo tanto, para evitar avergonzarme a mí mismo y a mi periódico, me decidí a aprender cuanto pudiera. Además de leer todo lo que cayó en mis manos, empecé a redactar historias sobre temas religiosos que no tenían nada que ver con el escándalo de los abusos, con la esperanza de ponerme rápidamente al día.
Este proceso continuó después de que me trasladase al Journal Inquirer, el periódico de mi ciudad natal de Manchester, Connecticut. Para entonces, yo había descubierto que no sólo estaba interesado en las historias católicas, sino en la religión en general. No sólo se trataba de un tema fascinante, sino que además era un tema en el que no estaban interesados muchos otros periodistas, así que yo podía seguir las historias sin pisárselas a nadie. También tuve editores muy bien informados que estaban encantados de disponer de noticias religiosas. Uno de ellos me lo dijo con unas palabras que siempre he recordado: compara la cantidad de recursos que emplea la prensa en la cobertura de las elecciones primarias, me dijo, con el número de personas que votan en las elecciones primarias. Comparemos ahora los recursos destinados a cubrir la religión con el número de personas que acuden semanalmente a la iglesia.
Así fue como me convertí en adicto a la cobertura de asuntos religiosos. Paralelamente, llegué finalmente a ser un devoto católico, participando en el proceso del Rito de Iniciación Cristiana para Adultos y comenzando a ir todos los domingos a Misa. Irónicamente, fue mi trabajo en la cobertura de los escándalos de abusos sexuales lo que me llevó a convertirme en “oficialmente” católico. Aprendí todo lo que pude sobre la fe para asegurarme de que las historias que contaba eran correctas y mi aprendizaje me convenció de que aquí está la verdad.Bruno Moreno
Algunos consejos:
- Tener siempre a mano un libro de oración y abrirlo algún rato cada día, siendo el mejor de todos el Evangelio.
- Pasar suavemente del retrato o imagen plástica del Señor a su persona presente en el alma.
- Practicar con determinación las virtudes evangélicas.
- Buscar el recogimiento interior en medio de las actividades de nuestra vida cotidiana con ayuda del Espíritu Santo.
- "No abandonar la práctica de la oración pase lo que pase, ¡así se hunda el mundo!"
+Capuchino de Silos
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Los Errores no se niegan, se Asumen.
La Tristeza no se llora, se Supera.
El Amor no se grita, se Demuestra.
Sé Fuerte para que nadie te Derrote.
Sé Noble para que nadie te Humille.
Sé Humilde para que nadie te Ofenda
y sigue siendo tú, para que nadie te olvide...+&
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En aquel espacio tan grandioso se vivía un sueño.
Una niebla tenue
lo envolvía como un espíritu
acariciándolo y cubriéndolo.
Era una estación, gris y mundana.
Con una sola vía
sin edificio con ventanas y puertas.
Todo se elevaba por pura magia
y el sol de mayo dibujaba nuestras noches con las sombras de tantas cabecitas de niños
que esperaban un lugar donde cobijarse para siempre.
De nosotros un inflamado amor
acunaba aquella bruma,
en la certeza de que solo el cielo existe.
Todo estaba dispuesto.
Era mi última etapa.
+Capuchino de Silos
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¿Cuál es el traje de bodas del cual habla el Evangelio? Ciertamente que este traje es una cosa que sólo la poseen los buenos, los que han de participar del festín. ¿Será los sacramentos? ¿El bautismo? Sin el bautismo nadie llega a Dios, pero algunos reciben el bautismo y no llegan a Dios: ¿Es el altar o lo que se recibe del altar? Pero recibiendo el Cuerpo de Cristo algunos comen y beben su propia condenación. ¿El ayuno? Los malos también ayunan. ¿El frecuentar la iglesia? Los malos van a la iglesia como los demás.
El apóstol Pablo nos dice: El fin de los mandamientos es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera.
Éste es el traje de bodas. No se trata de un amor cualquiera, porque a menudo se ve a los hombres deshonestos amar a otros, pero no está en ellos esta caridad que nace de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles...si no tengo amor no soy nada. Ya podría yo tener todo esto -dice-, sin Cristo no soy nada ¡Cuántos bienes son inútiles si falta un solo bien! Si no tengo amor, de nada me serviría que distribuyera todos mis bienes y confesara a Cristo hasta derramar la sangre por él. Si me falta el amor, no sirve para nada. Éste es el traje de bodas.
San Agustín
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Espinacas “esparragás”
Ingredientes:
1 kilo de espinacas.Una cabeza de ajo.1 vaso de aceite de oliva virgen no muy lleno.2 rebanadas grandes de pan.Comino.Pimentón molido.Vinagre.SalHuevo duro para decorarRealización:Se cuecen las espinacas y se cortan finamente.
Se fríen los ajos junto a las rebanadas de pan, un poco de comino y un chorreoncito de vinagre; se pasa todo por la batidora hasta que quede hecha la salsa.En fuego aparte se fríen un poquitín las espinacas con el pimentón molido, se le añade la salsa y se deja refreír un poquito.Se puede decorar, si se quiere, con rodajitas de huevo duro.
Quiero caminar con aquel a quien amo.Ciega, sin conocer la senda.Sin conocer la ruta.No quiero saber qué cuestadesear la cuesta o caer al fango.Quiero caminar con aquel a quien amo.
+Capuchino de Silos
Y de aquella enredadera que trepaba y trepaba para buscar un espacio azul, nació la primera flor de intenso color morado, para hacer presente el Calvario de Cristo. Una flor humilde y purpúrea que desea abrir todo su corazón para mostrar la corona de espina con la que le coronaron, las cinco llagas que hirieron su cuerpo, cada uno de los clavos de su crucifixión, las cuerdas que maniataron sus manos y sus pétalos los primeros hombres que lo amaron y siguieron. Su fruto es tan minúsculo y su semilla tan diminuta y tan roja como las gotas de sangre coagulada que brotaron de sus heridas.
Es su sombra, su néctar y su fragancia, lo que cautiva a las mariposas y su vigor y su arrojo palpita ágilmente buscando la perfección y la gloria del cielo.
+Capuchino de Silos