martes, 11 de octubre de 2011

Sueño



En aquel espacio tan grandioso se vivía un sueño.
Una niebla tenue
lo envolvía como un espíritu
acariciándolo y cubriéndolo.
Era una estación, gris y mundana.
Con una sola vía
sin edificio con ventanas y puertas.
Todo se elevaba por pura magia
y el sol de mayo dibujaba nuestras noches
con las sombras de tantas cabecitas de niños
que esperaban un lugar donde cobijarse para siempre.
De nosotros un inflamado amor
acunaba aquella bruma,
en la certeza de que solo el cielo existe.
Todo estaba dispuesto.
Era mi última etapa.

+Capuchino de Silos



domingo, 9 de octubre de 2011

Revestirse con el traje de bodas


¿Cuál es el traje de bodas del cual habla el Evangelio? Ciertamente que este traje es una cosa que sólo la poseen los buenos, los que han de participar del festín. ¿Será los sacramentos? ¿El bautismo? Sin el bautismo nadie llega a Dios, pero algunos reciben el bautismo y no llegan a Dios: ¿Es el altar o lo que se recibe del altar? Pero recibiendo el Cuerpo de Cristo algunos comen y beben su propia condenación. ¿El ayuno? Los malos también ayunan. ¿El frecuentar la iglesia? Los malos van a la iglesia como los demás.
El apóstol Pablo nos dice: El fin de los mandamientos es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera.
Éste es el traje de bodas. No se trata de un amor cualquiera, porque a menudo se ve a los hombres deshonestos amar a otros, pero no está en ellos esta caridad que nace de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera. Ya podría  yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles...si no tengo amor no soy nada. Ya podría yo tener todo esto -dice-, sin Cristo no soy nada ¡Cuántos bienes son inútiles si falta un solo bien! Si no tengo amor, de nada me serviría que distribuyera todos mis bienes y confesara a Cristo hasta derramar la sangre por él. Si me falta el amor, no sirve para nada. Éste es el traje de bodas.

San Agustín


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sábado, 8 de octubre de 2011

La cocina de Capuchino de Silos


La cocina de Capuchino de Silos

Espinacas “esparragás”
Ingredientes:
1 kilo de espinacas.
Una cabeza de ajo.
1 vaso de aceite de oliva virgen no muy lleno.
2 rebanadas grandes de pan.
Comino.
Pimentón molido.
Vinagre.
Sal
Huevo duro para decorar

Realización:

Se cuecen las espinacas y se cortan finamente.
Se fríen los ajos junto a las rebanadas de pan, un poco de comino y un chorreoncito de vinagre; se pasa todo por la batidora hasta que quede hecha la salsa.
En fuego aparte se  fríen un poquitín las espinacas con el pimentón molido, se le añade la salsa y se deja refreír un poquito.
Se puede decorar, si se quiere, con rodajitas de huevo duro.

 +Capuchino de Silos

miércoles, 5 de octubre de 2011

...a quien amo


Quiero caminar con aquel a quien amo.

Ciega, sin conocer la senda.
Sin conocer la ruta.
No quiero saber qué cuesta
desear la cuesta o caer al fango.
Quiero caminar con aquel a quien amo.
+Capuchino de Silos
                                     
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lunes, 3 de octubre de 2011

La flor de la pasión.


Y de aquella enredadera que trepaba y trepaba para buscar un espacio azul, nació la primera flor de intenso color morado, para hacer presente el Calvario de Cristo. Una flor humilde y purpúrea que desea abrir todo su corazón para mostrar la corona de espina con la que le coronaron, las cinco llagas que hirieron su cuerpo, cada uno de los clavos de su crucifixión, las cuerdas que maniataron sus manos y sus pétalos los primeros hombres que lo amaron y siguieron. Su fruto es tan minúsculo y su semilla tan diminuta y tan roja como las gotas de sangre coagulada que brotaron de sus heridas.
Es su sombra, su néctar y su fragancia, lo que cautiva a las mariposas y su vigor y su arrojo palpita ágilmente buscando la perfección y la gloria del cielo.

+Capuchino de Silos

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viernes, 30 de septiembre de 2011

Ir a Dios con verdadero arrepentimiento.


“Si hay una pena que pueda parecer un mal absoluto, si queda un mal bajo el reino del evangelio, es –se puede bien creer- la conciencia de haber dejado maltrecho el evangelio. Si hay un momento en que la presencia del Altísimo pueda parecer intolerable, es el momento en que, de repente, tomamos conciencia de haber sido ingratos y rebeldes en nuestra relación con él.
No hay arrepentimiento verdadero sin pensar en Dios. El hombre arrepentido lleva en su corazón el pensamiento de Dios porque le busca; le busca porque es empujado por el amor. Por ello el mismo dolor de haber ofendido a Dios debe llevar consigo una verdadera suavidad: la del amor. ¿Qué es el arrepentimiento sino un impulso del corazón que nos lleva a entregarnos a Dios, tanto por el perdón como por la corrección, a amar su presencia por ella misma, a encontrar la corrección que viene de él y que es mejor que el descanso y la paz que el mundo podría ofrecernos sin él? Mientras el hijo pródigo estaba en el campo con los cerdos, sentía sólo el remordimiento, pero no el arrepentimiento. Pero cuando empezó a sentir un verdadero arrepentimiento, eso le condujo a levantarse, ir hacia su padre, confesarle su pecado, y su corazón se liberó de su miseria”.

 Beato John Henry Newman

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miércoles, 28 de septiembre de 2011




Hoy te canto y quiero y deseo encontrarte, descansa tu mano en mi alma para alegrar y hallarte siempre en ella. Amén

+Capuchino de Silos


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lunes, 26 de septiembre de 2011

La piedra...


El distraído tropezó con ella. El violento, la utilizó como proyectil. El emprendedor, construyó con ella. El campesino cansado, la utilizó de asiento. Para los niños, fue un juguete. Drummond la poetizó. David mató a Goliat. Y Miguel Ángel, sacó las más bellas esculturas. En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en el hombre...
Saca algo positivo de las piedras en tu camino
 
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viernes, 23 de septiembre de 2011

La cocina de Capuchino de Silos


La cocina de Capuchino.


Cardos con almendras

Ingredientes para la salsa:
2 botes de cardos de 500 g cada uno.
50 g de aceite de oliva
20 g de mantequilla
1 cucharada de harina
50 g de almendra molida y tostada
2 o 3 dientes de ajo 
Un poquitín de saly probar
250 g del líquido de los cardos

Modo de realizarlo:
En una cacerola se vierte el aceite y la mantequilla y se calienta a fuego moderado hasta que se aglutine la mantequilla con el aceite.
Se le añaden los ajos, previamente picados y se doran. Se le añade la harina y se rehoga hasta que se dore levemente. Se incorpora la harina de almendra tostada y el caldo de los cardos y se remueve bien hasta que quede una salsita espesita.
Finalmente se le añaden los cardos muy escurridos y se cocinan durante cinco o seis minutos.
Se decora, (si se desea), con almendras laminadas.
Es un plato muy rico.

 
+Capuchino de Silos

* Hay cambios en la cocina, en lugar de los jueves, podrán ser los jueves o cualquier otro día como hoy.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

A mi Ángel Custodio.


 Espíritu celestial a quien corresponde mi guarda, no sé tu nombre para llamarte por él, ángel santo; sí sé tu tarea para conmigo.

Te suplico me guíes y protejas de las tentaciones del enemigo, de las debilidades de mi naturaleza, de mi falta de voluntad y mi falta de amor.
Cuida y no quites tus ojos de mi alma para que yo no pueda quitar los ojos de mi Dios y Señor y pueda alabarle, reverenciarle y servirle y para que por tu iluminación consiga alcanzar y merecer el reino de la paz y de la gloria. Amén

+Capuchino de Silos