martes, 4 de marzo de 2014

"¡Si muriéramos a nosotros mismos!"



 “¿Qué hicieron los santos para ser tan perfectos y contemplativos? Procuraron morir a los deseos terrenales, y así pudieron unirse a Dios con todas las fuerzas de su corazón y quedar libres para preocuparse de sí mismos. Si estuviéramos muertos completamente a nosotros mismos y sin ningún impedimento interior, podríamos entonces entender en las cosas de Dios y gustar un poco la contemplación celestial.”
Dios habla cuando en el hombre todo su ser humano calla. La voluntad divina se revela al hombre, y se hace divina la voluntad del hombre cuando su voluntad terrena se extingue.
“Y yo miraré –así el Señor por boca de Isaías, profeta- hacia aquel que es pobre y de espíritu contrito.”
El pobre verdadero y puro no es el que nada posee, sino el que nada quiere, fuera de Dios.
¡Bienaventurados los pobres!
+ E. Zolli

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2 comentarios:

  1. Estimada Capuchino de Silos, cuánta razón tienes al hacer esta preciosa reflexión.
    Deberíamos tener la suficiente valentía para despojarnos de todo aquello que es superficial y accesorio a lo trascendente y vitalmente espiritual. Sólo entonces podríamos encontrar la verdadera y única felicidad, en este mundo terrenal.
    Al menos, vamos a intentarlo.
    Gracias por escribir así, por tocarnos el corazón de esta manera tan hermosa e intensamente sutil.

    Un abrazo enorme.

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  2. Hola querida amiga,empezamos la Cuaresma, quiera Dios concedernos que dejemos de lado todo aquello que sólo nos hace perder el tiempo y no nos permite tener un acercamiento filial a nuestro Señor.
    Gracias por tus reflexiones, siempre llenas de Fe!
    Dios te bendiga, Santa Cuaresma.

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