Paseaba con mi marido, mientras por
aquella rendija del alma, entretenida y divertida, miraba al cielo viendo cómo
se movían las nubes de un lado a otro. Parecían velos de tules blancos que
fueran a vestir las novias envolviéndose con ellos en un auténtico desfile
de moda; y es que el entretenimiento y la diversión son como preparar una buena
comida; una virtud, que para otros, puede que sea un defecto, por aquello de mantenerse en la línea en un maldito régimen que se hace eterno.
Y así soñando con volar hacia
aquellos vaporosos tules, fuimos haciendo camino sin apresurarnos; a paso medio
y en silencio, sin prestar atención a nada más que a la danza que se producía
en el cielo.
No puedo ser feliz todo el día,
pensé, y cerré los ojos para abrir los del alma por un momento, y...fui mucho más feliz.
Fue entonces, al mirar hacia
abajo, cuando mi vista se detuvo ante una mota muy, muy pequeñita que resplandecía, ¿dorada?, sí, dorada. Brillaba entre el
polvo del asfalto. Me agaché y vi que era una diminuta medallita planísima del
tamaño de un hueso de aceituna. Parecía que fuese S. José con el Niño. No
se apreciaban los rasgos de ninguno de los dos, sí, su silueta pero estaba sucísima y había sido pisada por un montón de personas que no habían reparado nunca en ella. Me fijé bien y era
S. José sin lugar a duda.
Una vez más ahí estaba él
custodiándome y yo con Ellos dos, ¡ah! y mi marido.
+Capuchino de Silos
'

Bella historia, me sorprendió porque me paso algo parecido hace como un año. Pero fue la medalla de la virgen María!
ResponderEliminarAbrazos
Pequeños regalos del Señor... siempre entrañables. Un abrazo fuerte!
ResponderEliminarHola querida amiga, que emocionante la historia, el Señor se nos revela en momentos impensados, nada es casualidad y menos encontrarte con una medallita de San José a quien venero con todo mi corazón...me gusta leerte querida Capuchino, te deseo un hermoso fin de semana, bendiciones.
ResponderEliminarEs muy bonito lo que nos has contado, a mi me pasó algo parecido con una estampita de la Virgen, y hay que ver cuánto se agradece un momento así. Un abrazo de corazón; tus amigos de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea te deseamos Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.
ResponderEliminarHola, que lindo paseo y quien te iba a decir que san José y el Niño te esperaban como siempre un saludo amiga
ResponderEliminarSan José te quiere mucho querida Capuchina, te sale al encuentro.
ResponderEliminarMe alegro, eres una elegida...
Un abrazo muy grande. Dios te bendiga siempre.
Que me encanta como cuentas las cosas...que Bueno San José te esperaba justo ahí....es un santo por descubrir y está lleno de gracias...me enseña como mirar a mi marido...El tiene recursos muy interesantes lo sabias??
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