lunes, 20 de mayo de 2013

Pedirle como lo hacen los niños.



Prometo que me llegaron tan a fondo aquellas palabras que quedaron prendidas en mi alma, como si alguien, que no fuese yo, las hiciera eternizarse para que nunca más se me pudiesen olvidar. Lo había leído y oído centenares de veces, pero en ese momento, todas sus sílabas llegaban reposadas, cayendo como el rocío cae en la mañana y humedece la sedienta campiña con un sol todavía tímido: “todo es posible para el que cree” leía y me sobrecogía. Y era verdad. Eran las palabras del mismo Creador y Señor mío.
Entonces se coló en mi reflexión un momento vivido en aquel mismo lugar una temprana mañana de invierno poco antes de Navidad de este pasado año. Unos días antes del sorteo navideño, al buen hombre que ayudaba en la parroquia y que guardaba la lotería que se jugaba en la parroquia, se le habían perdido los folios donde apuntaba quien compraba y quien, todavía, debía abonarle, la participación del numerito que muy pronto se iba a sortear. Estaba muy, muy preocupado, realmente nervioso e intranquilo por lo que le podía suponer esa pérdida, y andaba todo “loco” buscando, sin parar, por todos los rincones de la sacristía y del despacho; así se pasó, el pobre hombre, varios días, y por más que buscaba no los encontraba por ningún sitio. Su preocupación nos la contagió a todos.
Una mañana, al entrar en la iglesia, encontré al hombre todo “mustio” sentado y pensativo. Le pregunté: ¿todavía no has encontrado los papeles? Su respuesta, con una cara tristísima, compungida, mirando hacia el suelo, fue inmediata: no. Le contesté: no te preocupes, y entré en el sagrario. Nada más arrodillarme, con toda confianza y fervor, miré al sagrario y le pedí al Señor que el pobre hombre encontrarse aquellos papeles que tanto le preocupaban. A los pocos minutos se me acercó y me dijo al oído lleno de alegría: ¡ya los he encontrado! Fue así de fácil.
Hoy, porque creo y tengo fe, le he vuelto a pedir otra cosita. Esta vez mucho más importante. Confío en su poder y en su misericordia, para que cure a una madre de familia, muy joven y que está muy enferma. Me escuchará, estoy segura.

+Capuchino de Silos


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8 comentarios:

  1. Dios es nuestro Padre y sabe nuestras necesidades. Seguro que le robas este favor a Dios. Cuando se pide con fe y con un corazón confiado, abandonado como el corazón de los niños...Dios se deja conquistar si es
    para la salvación y el bien de la persona. Me uno a tu oración querida Capuchina. Oremos juntas.
    Un abrazo muy grande. Dios y la Virgen te bendigan.

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  2. Yo también rezaré, delante del sagrario, con mucha fe en que Dios nos va a escuchar.

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  3. Hola Querida Capuchino,es verdad...pedimos sin Fe y por eso no logramos aquello que necesitamos.Hermosa entrada llena de esperanza.
    Rezare contigo por esa madre de familia a nuestro Señor.
    Te dejo un abrazo,Dios te bendiga.

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  4. Me encanta tu entrada...y si...la Fé es facil, solo hacernos niños delante de nuestro Padre, El hace que el corazoncillo del niño siempre se llene de confianza.
    La Oracion de los niños es la que llega a nuestro Padre.
    Me encanta.

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  5. Me uno a tu oración por esta mujer que comentas. Seguro que nos escucha. Un abrazo.

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  6. Lindo testimonio, El siempre escucha.

    Un abrazo!

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  7. Claro que te escuchará amiga, porque además rezaremos todos por ella. Que dios le ayude. Siempre firmes en la Fe. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana amiga.

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  8. Hola Capu...creo que es de la Fé de los niños que la tienen nitida como aprendo a rezar...lo interesante es guardar la niñez que cada uno tenemos cada dia...la inocencia que nos dá la Fé y hace que los deseos se hagan realidad..el deseo siempre viene del Padre....y la espontaneidad no hay que perderla nunca!!!

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