Cuando se tiene entre las manos al alcance de todas las miradas una arquitectura tan entrañable, de tanta personalidad y purísima belleza, no se puede desoír su llamada para entregarse en brazos de la frivolidad que nos llega con la última revista de la semana.
Se trata de que cada arquitecto, de que cada constructor, de que cada proyectista, de cada especulador de la madre tierra, tengan muy presentes estas rotundas realidades del pasado antes de decidirse a levantar nada nuevo. Que cada uno haga lo que pueda, pero también lo que deba hacer y el principal deber de cada cual con relación a Lanzarote es el respeto. Un reverente respeto a esta isla única. Respeto a sus paisajes siempre en delirio, respetos a esa fusión arquitectónico-jardinera, de cada pobre casa, un lugar grato para vivir, para contemplar, para admirar.
Tengamos siempre muy presente su lección, que para ser aún más valiosa ni siquiera es enfática, sino discreta, en sosegado silencio.
+Capuchino de Silos
http://corazoneucaristicodejesus.blogspot.com
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me encantan las fotos Capuchino y tambien las refleciones.
ResponderEliminarUn abrazo.
Respeto y silencio. para lo sencillo
ResponderEliminarpero lleno de vida,¡Y quien sabe, si
para Dios Lo más hermoso!
¡Gracias Capuchina tú siempre me
sorprendes!
Un beso.
Dios te bendiga.
Basta mirar ¡AL GRAN ARQUITECTO!
ResponderEliminarPreciosa entrada en su forma y en su diseño.
Un abrazo
Gracias el Silencio es el lugar donde esta el Señor es algo de ÉL y de MI muy unidas en oración y un abrazo
ResponderEliminarAl tocar un tema tan cercano a mi profesión, me entusiasma la entrada y la valoro como se merece.
ResponderEliminarUn abrazo
El respeto a la creación es de justicia.
ResponderEliminarQué falta me hace a mí el sosegado silencio estos días...
Un abrazo C!!
Buenos días Capuchina. La arquitectura vernácula tiene mucho que mostrar y enseñarnos hoy.El espacio ya no es el de ayer, el lugar sí, así que el sitio debe decir hoy "eternidad" para habitar.Un abrazo.
ResponderEliminarPreciosas fotos y texto lleno de simpleza y verda, un abrazo Capuchino.
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