martes, 8 de diciembre de 2009

Inmaculada Concepción


Al gozo de Nuestra Señora al saberse Madre de Dios

Igual que la caricia, como el leve
temblor del vientecillo en la enramada,
como el brotar de un agua sosegada
o el fundirse pausado de la nieve,




debió ser, de tan dulce, tu sonrisa,
oh, Virgen Santa, Pura, Inmaculada,
al sentir en tu entraña la llegada
del Niño Dios como una tibia brisa.




Debió ser tu sonrisa tan gozosa,
tan tierna y tan feliz como es el ala
en el aire del alba perezosa,




igual que el río que hacia el mar resbala,
como el breve misterio de la rosa
que, con su aroma, toda el alma exhala.






Rafael Morales


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1 comentario:

  1. Así debió ser, querida "C", como supone el poeta, porque, en realidad, nadie lo sabe. Es un misterio tan inescrutable como todas las cosas de Dios. Lo cierto es que Ella, dijo. "Sí" y esta infinita afirmación le dió sentido a nuestra existencia. Un cariñoso recuerdo de tu sincero amigo, Luis Madrigal.-

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