miércoles, 5 de diciembre de 2012

Este es el mes...





Este  es el mes del año que más gozo.
Es un mes lleno de magia, zambombas, villancicos, campanilleros.
Es el mes que todos vivimos atentos a ese algo especial que va a ocurrir esperando alegres a que ocurra.
Es el mes de la esperanza dirigiendo nuestra mirada a esa gruta humilde donde nacerá nuestro pequeño Niño.
Es el mes donde todos los momentos de nuestra vida se deben vestir de ilusión y sueño.
Es el mes de disponer y anhelar, más que nunca, la llegada del Niño Dios a nuestra alma.
Es el mes en el que debemos tirar todo lo que nos sobra y prepararnos con ropaje nuevo para  recibir a nuestro Rey con las mejores galas, pidiéndole que nos purifique de toda mancha para poder ir así a su encuentro.
Porque este es el mes de su venida.


+Capuchino de Silos

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lunes, 26 de noviembre de 2012

Preludio

 



Hoy, que fue ayer, amaneció sin sol y el cielo tenía un velo gris de tul y agua. Los aires callaban y escondidos jugaban por encima de las nubes. El olor a tierra  mojada perfumaba mi paseo con toda su fragancia de sabiduría.
La suave frescura me atrapó, me enamoró con dulzura y voluntad nueva; porque aquel manto dotado de hermosura me había colmado con oro un bello preludio en la mañana.

+Capuchino de Silos


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sábado, 17 de noviembre de 2012

Como la flor



Suena el despertador y espero unos segundos a que mi pensamiento mudo y silencioso se rinda por entero y me atrape como cada mañana hace. A esa hora, mi día se va iluminando perezosamente, va  tomando forma, va tomando color; y es en ese momento cuando brota mi oración como la flor que nace a la luz que desde el principio va perfumando; me siento muy amada, más que a cualquier hora del día porque me espera lo mejor de la jornada; cuando camino hacia la iglesia y me dejo sorprender por esa calma divina envuelta por la más bella melodía.

En ese camino hacia misa siento el frio y con él las ganas de Adviento se despiertan cálidas. Es el dulce milagro que Dios repite cada año para que pongamos un poquito de fuego en nuestro corazón.

Lo quiero.

+Capuchino de Silos

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sábado, 3 de noviembre de 2012

...un Monasterio de puertas entornadas

 

“Ni es una plaza pública, un areópago de intemperie —como están llamados tantos en la Iglesia a hacer las veces de proclamantes del tejado— ni es la clausurada cripta, el huerto concluso donde guardar mi secreto para mí —imprescindible también en el Cuerpo—.

Puertas entornadas alude a un modo de preservar un clima, un ritmo de vida profundamente nazareno y contemplativo... pero abierto a que el sediento de Dios pueda asomarse, pasar, y ligar un vaso de agua. Eso sí: nada de botellita envasada; la invitación justamente es a pasar, inclinarse sobre el Surgente, y con ambas manos en cuenco llevarse a la boca un poco del Agua viva, de esa que mana y corre, inatrapable.

Puertas entornadas dice: “no rompo el secreto: lo comparto”. Parto mi secreto sin disminución alguna: quedando todo entero en cada parte, como se canta de la Eucaristía.
Lo entornado es un silente ademán invitatorio a dejar el desguarnecido afuera y acceder al cálido e íntimo adentro, que es “lo secreto” como ámbito de Dios, donde el Padre ve.
Si el monje abre el portón del todo: el Misterio se le pulveriza entre los dedos y la fuente se seca. Si el monje del Cristo Orante lo cierre del todo, un lacerante “estuve sediento y no me diste de beber” atormentará sus oídos... y el surgente, de manar aguas dulces y salutíferas, se tornará amargo y salitroso; y brotará hasta anegar el yermo y ahogarlo en su encierro” 



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