viernes, 17 de mayo de 2019

Vanos juicios




"Hija, pon tu corazón fijamente en Dios, y no temas los juicios humanos cuando la conciencia no te acusa.
Bueno es y dichoso padecer de esta suerte; y esto no es duro al corazón humilde, que confía más en Dios que en sí mismo.
Los más hablan demasiadamente, y por eso se les debe dar poco crédito.
Y también satisfacer a todos no es posible.
Aunque San Pablo trabajó en contentar a todos en el Señor, y fue todo para todos, sin embargo, en nada tuvo el ser juzgado del mundo.
Mucho hizo por la salud y edificación de los otros, trabajando  cuanto pudo y estaba de su parte; pero no se pudo librar de que le juzgasen y despreciasen algunas veces.
Por eso lo encomendó todo a Dios, que lo conoce todo, y con paciencia y humildad se defendía de las malas lenguas y de los que piensas vanidades y mentiras, y las dicen como se les antoja.
Y también respondió algunas veces, porque no se escandalizasen algunas almas débiles en verle callar.
¿Quién eres tú para que temas al hombre mortal? Hoy es, y mañana no parece.
Teme a Dios y no te espantarán los fieros de los hombre.
¿Qué te puede hacer el hombre con palabras e injurias? Más bien se daña a sí mismo que a ti; y cualquiera que sea, no podrá huir del juicio de Dios.
Ten presente a Dios, y no contiendas con palabras de queja.
Y si ahora quedas debajo, al parecer, y sufres la humillación que no merecistes, no te indignes por eso, ni con impaciencia disminuyas tu corona.
Sino mírame a mí en el cielo, que puedo librar de toda confusión e injuria, y "dar a cada uno según sus obras" (Rom 2,6)


+Imitación de Cristo





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