domingo, 16 de julio de 2017

El recogimiento




Todo esto es justo lo contrario al recogimiento; después de estar leyendo sobre él, no hay nada más hermoso que poderlo vivir; así que hacerse ermitaño debe ser cosa muy buena y sana. Seguro que sí, pero en otro lugar dónde se puedan guardar los sentidos.
Se lo pregunté a mi amiga allí donde se encontraba; no me respondió y tomé la palabra.
Recoger los sentidos en éste lugar y en ésta época, le dije, es como querer que por la mañana salga la luna.
El sol está radiante, el mar busca los mejores colores para estar bellísimo, las plantas lucen con todo su esplendor… así que, buscar un lugar oscuro, recoger los sentidos y cerrar las ventanas por no derramar los ojos, es… ¡imposible!, querida.
Estos días he tomado el libro y leyendo estaba sobre el recogimiento y desear ver a Dios con el corazón. Fácil lo tenían Isaac y Elías, le dije, que se iban al monte para huir de las gentes donde no había ni discordias ni contrariedades.
El recogimiento lleva a la devoción, buscar la perfección en las virtudes y llegar estrechamente a Dios. Es lo antepuesto a los reinos y las riquezas. No se le puede comparar con nada; ni siquiera con las piedras preciosas, porque, el mismo oro en su comparación es arena. Es más que la salud y la hermosura. Es luz que alumbra los sentidos y nadie puede apagar. El recogimiento es la madre de todos los bienes sin envidia alguna. Es todo un tesoro que usan los verdaderos amigos de Dios. Es un rosal de virtudes. Es sacerdote real para que los hombres se puedan ofrecer a Dios. Es un silencio que en el cielo de nuestra alma se hace. Es un servicio que se hace a Dios adorando su divina Majestad y sillón para que se detenga en nuestra casa interior a descansar. Es tienda de campaña para andar por el desierto. Es vaso de oro para guardar las delicias en nuestro pecho. Es valle donde abunda el mejor trigo. Es viña que se ha de guardar en vigilancia para poder gustar sus deliciosos frutos. Es huerto cerrado y sólo Dios tiene la llave para que entre cuando quiera. Es, entre otras muchísimas cosas, ascensión espiritual con Cristo.






+Capuchino de Silos



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