lunes, 8 de mayo de 2017

Alguien me sostiene.


 
Te vi como el niño medio despierto que ve a su madre en la luz del alba, y la sonríe, y se vuelve a dormir.

Señor, hoy me encuentro ante tu omnipotencia como un niño o bebé que, cuando se despierta por la noche, la sola mirada de la madre, le consuela tanto que vuelve a dormirse.


¡Qué maravilla es vivir colgado de tu gracia, de tus dones divinos que en mí has derramado sin merecer nada por mi parte!


Hoy, al llegar la noche, quiero encontrarme contigo y con tu madre, María. En su regazo deseo encontrar mi gozo y mi consuelo. Lo necesito hoy para que la paz me acompañe siempre, en todo momento.


Cuando me lleguen los asaltos que el mal me lanza, haz que sepa reaccionar con la firmeza que me da la gracia y el don que me mantiene unido a ti.



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Siempre, Señor, estás para sostenerme por mucho daño que me hagan los demás.

+Capuchino de Silos