martes, 30 de mayo de 2017

La ceguera

Quiera el Señor que podamos abrir los sentidos internos del alma y cerrar los externos que de nada valen y sirven. 
La ceguera hace que no se vea con claridad las cosas de Dios y la luz que desprende su maravilloso Ser. Es como si la noche se hiciera dueña de nuestros ojos, que aunque los tengamos abiertos nada vemos.
Pero la fe del Señor, es lumbre que se mezcla y entra en nuestra alma cada mañana cuando la pedimos. Él nos la devuelve, sabiendo que por nosotros mismos nada somos, nada valemos y nada tenemos.
Alguien decía que la faz del Señor relumbra como el sol de la mañana; así que si contemplamos las cosas de Dios con sólo nuestros sentidos internos, nuestra alma se ciega con el resplandor de su sola mirada. 
Ahora más que nunca, con toda diligencia y amor debemos pedirle que nos acerque a Él, a ese mismo Cielo en el que está. Quiere que, con las alas de nuestro corazón, pongamos todo nuestro deseo para que lo amemos y conozcamos mejor. Que seamos completamente ciegos y veamos solo con los ojos de nuestra alma para alcanzar el Cielo en el que está.

El ciego aprieta entre sus manos para mejor conocer las cosas; así nosotros veremos y conoceremos mejor la voluntad del Señor si lo agarramos fuertemente dentro de nosotros. Nuestra tiniebla se convertirá en luz del Señor como hizo con San Pablo.



+Capuchino de Silos




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domingo, 14 de mayo de 2017

La violencia puede ser…



La violencia es una herida tan profunda como la picadura de una serpiente de cascabel que deja el veneno dentro y no hay quien lo quite como no sea cortando la hendidura del mal que ha dejado.

Unos aman a Dios porque lo tienen. 
Otros, tienen la devoción de juzgar al prójimo con presunción e inmodestia. 

Los que aman a Dios tienen su gracia. 
Las conjeturas de los otros son completamente infecundas, inútiles y hacen tanto daño como aquellas mordeduras de serpientes. Carecen de falta de atención, de bondad y el mismo diablo huele la carencia de virtud.

Los que aman a Dios tienen el alivio de la veracidad. 
Los otros no creen ni en el mundo en el que viven.


+Capuchino de Silos





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lunes, 8 de mayo de 2017

Alguien me sostiene.


 
Te vi como el niño medio despierto que ve a su madre en la luz del alba, y la sonríe, y se vuelve a dormir.

Señor, hoy me encuentro ante tu omnipotencia como un niño o bebé que, cuando se despierta por la noche, la sola mirada de la madre, le consuela tanto que vuelve a dormirse.


¡Qué maravilla es vivir colgado de tu gracia, de tus dones divinos que en mí has derramado sin merecer nada por mi parte!


Hoy, al llegar la noche, quiero encontrarme contigo y con tu madre, María. En su regazo deseo encontrar mi gozo y mi consuelo. Lo necesito hoy para que la paz me acompañe siempre, en todo momento.


Cuando me lleguen los asaltos que el mal me lanza, haz que sepa reaccionar con la firmeza que me da la gracia y el don que me mantiene unido a ti.



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Siempre, Señor, estás para sostenerme por mucho daño que me hagan los demás.

+Capuchino de Silos