martes, 23 de septiembre de 2014

Hojas de otoño

Una a una voy mirando las hojas caídas de los árboles de mi jardín. Todas, las que aún quedan en ellos, irán cayendo poco a poco con otro olor, otro color, otra arruga que el tiempo ha ido dejando.
¿Cómo descubrir el secreto que llevan dentro?Ese continuo silencio permanecerá por siempre y nos hará temblar cuando las nubes se desborden  sobre ellas o recojan cualquier rayito de sol que asome para secarlas. 
¡Cuánto misterio! ¡Cuánto amor! ¡Cuánta pureza!Todo es prueba de infinito amor.


+Capuchino de Silos 



lunes, 22 de septiembre de 2014

No sé tu nombre...


...pero te llamaré Red, porque eres de Redmond o vives allí ¿verdad?
Ante todo muchísimas gracias por ser un constante visitante que sólo deja su elegante pisada. Gracias.
Pero, ¿quién eres? ¿Hembra, varón? Tengo ¡muchíiisima! curiosidad.
Caminas de una página a otra, día tras día, y vas conociendo cada uno de los pasos de Capuchino de Silos.
Sabes cuando las mañanas de mi Sevilla son brillantes y sosegadas.
Sabes cuando canta el ruiseñor, el grillo o la rana y cuando la quietud es callada y mansa.
Sabes cuando los árboles de mi ciudad se visten de colores en otoño.
Sabes cuándo contemplo extasiada sus tardes azules.
Sabes cuándo sobre  mi ciudad cae la noche estrellada.
En fin, sabes todo lo que Capuchino ha escrito en su blog, que está últimamente algo muerto, pero que a ti te sigue interesando.
Dime quién eres, por favor. Escríbeme un comentario privado en Facebook. Estoy con el mismo nombre.
Te contestaré, lo prometo.
Un saludo Red de Redmond. ¡Ah! Y gracias otra vez.


+Capuchino de Silos



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