viernes, 21 de febrero de 2014

El día con sus noches




¿Para qué esperarlo si por sí sólo llega?
Llega sin apresurarse, pausadamente, con toda la calma y hermosa pureza.
Misteriosamente llega y, como llega, camina lentamente hacia el bosque más silencioso oscurecido por la noche, donde los pájaros duermen esperando que despunten los primeros albores. 
Me dejo conducir calladamente por él para poder gozar, cuando llegue la mañana, de esa brisa divina que llama, que espera, llenando mi ánimo tan dolorido últimamente.
¿Podrán las sombras del día, con las hermosas luces del alma?

+Capuchino de Silos



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lunes, 17 de febrero de 2014

Encuentro



En lo más hondo y oculto, se descubre ese paisaje donde el Alba pone color y música  al que camina sobre su naturaleza.

Es donde se abre un cielo que aísla del resto del mundo y se reconoce el aliento de Dios que invita a contemplar las bondades que en nuestro mundo escasean. Ese aliento que se acaricia al instante, para hacerlo nuestro o quedarnos con él para toda la vida.

Un paisaje por el que te dejas llevar para llegar a ese otro más seguro, más bello, más luminoso y celestial.

Allí se puede contemplar el más claro y limpio paraje en la más pura intimidad llena de velados secretos que laten dejándose sentir. Se necesita de ese aliento, de ese latir, de ese rumor que va dejando hermosas huellas en lo más escondido y oculto del corazón para que sean vividas sus claridades.

Es el lugar donde la palabra soledad no encuentra hueco y el dolor se deja aparcado para no verlo, para no sentirlo si llamase; él saborea la compañía.

Es el momento del encuentro amoroso que no suelta su mano.


+Capuchino de Silos




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jueves, 13 de febrero de 2014

Las golondrinas vuelven




Vivo despreocupada. Tengo la certeza que todo lo mío está a buen recaudo, como están los nidos de las golondrinas que anidan cada año y que, hoy mismo, veíamos llegar en las primeras horas de la mañana.
Las hemos visto de vuelta. Este año llegan muy pronto, con frio y con lluvia. No esperan ni siquiera, los primeros brotes de los árboles, y llegan con la certeza de que cada rinconcito suyo, continúa en el lugar de ayer, de antes; plácido, seguro y lleno de recuerdos ya pasados. ¡Nadie les ha tocado sus moradas! Todo sigue igual, en el mismo sitio. Tienen su riqueza bien asegurada, y vuelven una y otra vez, año tras años, seguras y confiadas. Se conocen el camino y vuelan sin perder el norte, sin malgastar su tiempo, a sabiendas que algo nuevo y bello siempre les espera.
Su Espíritu protector lo cuida todo como cada año.
En ese lugar, sus crías no podrán ser vistas por las nubes, ni las herirá el viento. Podrán dormir tranquilas y perfumadas por el romero y los jazmines de verano.
Allí podremos contemplar, cómo, en un principio, otras puestas nuevas alzarán torpemente el vuelo para luego volar tan lejos que el viento enturbiará sus sombras hasta perderlas en el horizonte.
Lo mío, como cada día, cada minuto, cada segundo de mi vida, seguirá a buen recaudo.

+Capuchino de Silos



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lunes, 10 de febrero de 2014

Y febrero camina...




...deslizándose lentamente hacia la Cuaresma, hacia el dulce amor del Calvario, que también duele, como sigue doliendo mi pensamiento cuando arrecian las vivencias de estos días pasados.

“Fusa”, mi perrita, parece que se huele algo y corre diligente con su rabito hacia arriba agitándolo sin parar para sentarse junto a mí. Lo hace muy, muy pegadita, rozando todo su cuerpo con el mío como queriendo que pueda oír los latidos de su corazón descansando su cabecita junto a mi pecho mirándome y pidiéndome con sus ojitos fijos en los míos una simple caricia. Con un sólo movimiento de mi mano se duerme plácidamente hasta que me levanto que corre de nuevo, sin separarse de mí un solo instante.

Es un momento especial lleno de ternura y cariño. Sabe que algo ocurre o que ha ocurrido algo especial.

En contraste con ayer ha amanecido el día dorado y limpio. El sol lo bendice todo por dentro y por fuera poniendo melodía en el aire. Ayer, los árboles parecían muertos. Hoy sus ramas solitarias se agitan como esculturas de Giacometti. 

+Capuchino de Silos


sábado, 8 de febrero de 2014

Lloró y llora Sevilla




Ayer fue  un día muy especial para mí por muchas razones.
Amaneció precioso, de alegría inmensa, de alegría radiante.
El sol encendía la ciudad y las frutas naranjas de los árboles amargos, se agitaban al compás del viento haciendo que sus hojas verdes bailaran brillantes por la lluvia caída del día anterior.
Pero la alegría, la placidez y la calma no podían durar.
De repente todo enmudeció y llegó el dolor que nos temíamos. Llegó sigiloso y mudo, hasta la misma médula del corazón: nos enterábamos del fallecimiento de nuestro muy querido y buen amigo Paco del Prado.
Hoy, el cielo de Sevilla llora su muerte y nosotros también. ¡Lo queríamos muchísimo!
Y Sevilla sigue llorando y nosotros también, pero sabiendo que el Cielo lo ha recibido con los brazos abiertos. 

+Capuchino de Silos