miércoles, 3 de diciembre de 2014

Naturaleza.



Cómo describir ésta mañana tan blanca que es puro símbolo de la pureza. La recibo como una ofrenda que baja a mis sentidos haciéndome el mejor de los regalos. ¡Cómo amo el invierno, Dios mío! Aparece con un frío tan dorado que cala hasta el corazón con ráfagas de luces blancas y almíbar. Es la expresión familiar entre árboles de un invierno muy tardío. Aquellas hojas que nacieron tan de verdes ayer, se surcan de repente escarlatas y amarillas con un frío que por fin llega. La Naturaleza lo describe y lo detalla con un lenguaje incomparable que sorprende.



+Capuchino de Silos



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