domingo, 7 de diciembre de 2014

Inmaculada mía siempre.


Ante tanto como la colmaste,
mi Señor, Mi Dios, mi Padre eterno,
ante tantos dones y gracias que tú mismo regalaste,
ante tanta fe, tan hermosa y tan estable,
ante tanta esperanza segura y tan enorme,
ante tanta caridad que me lleva a contemplarte...
Concédeme, Señor, una fe sin titubeos, sin dudas, ni indecisiones,
como la de María, como la que fue y sigue siendo tu Madre,
una esperanza en espera,
una caridad sin dudas, sin recelos, sin temores,
que me lleve hacia Ti, hacia Ella...
hacia la más pura, hacia la más blanca, sublime y bella
en infinita presencia.
Hacia nuestra Madre.


¡Inmaculada mía siempre!


+Capuchino de Silos 


'