jueves, 6 de noviembre de 2014

Secretos






De repente ha dado un giro el tiempo y ayer salía muerta de frío respirando la belleza de todo lo que me envuelve cada día.  El jardín, en tan solo una noche, se había vuelto menos resplandeciente que en días pasados y seguía guardando celosamente ese secreto que nunca abandona. Tímidamente a mi paso se volvía hacia otro lado y se ocultaba  ante mi curiosidad que volaba por cada uno de sus rincones como queriendo abrigarlo para que permaneciera fuerte, verde y brillante como hasta ayer. Pero ese octubre cálido ya pasó en un vuelo, como algunos días de este mes de noviembre. Quedábamos mirándonos los dos: su secreto y yo. Él, iniciaba su letargo silencioso; yo, algo cansada, quería enterrar allí con él algunos pensamientos dándoles paso para que los guardara junto al suyo. Allí dormirían ambos, silenciosos; era mí secreto, que esperaba junto a él recibir cada día los regalos del divino reino.

Después de aquello todo siguió como de costumbre hasta que terminó el día; ésta vez en solitario. La magia de hoy pasará a otro hoy diferente, con misterio. Así es la magia. Es lo mejor que tiene.

Pero ahora mi sueño es diciembre: y es que en diciembre el mismo Dios se hace Niño, más pequeñito  aún que el Niño que tengo en casa con ropita  de encaje.


+Capuchino de Silos



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