martes, 24 de junio de 2014

Te duelen las rodillas? Aspirina plus



"Me llama la atención está semana, la tan temida hoja parroquial verde, la que antes era marrón. Resulta curioso, el empeño que ponen, desde este medio de difusión, en catapultar las pocas cosas piadosas que van sobreviviendo al paso de los años y sin embargo, en las cafradas cheli, tales como pantallas de televisión en templos románicos, curas oficiando sólo con el alba, aplausos y espectáculos sin frenesí, en la casa de Dios, no reparan nada. Bueno, todo sea por el pueblo, para que no nos quedemos sumidos en el latín y el velo.

Yo, agradezco todo lo que nos largan en la hoja, da mucho que pensar...principalmente, sobre si la gente está suscrita porque hay que estar suscrito a algo, o si realmente, o pobo de Deus, bebe de estas fuentes, lo que puede darnos la respuesta del por qué de la saturación en los servicios de urgencias.

Esta semana, les ha dado por recordarnos, en tamaño lustroso y destacando del resto del escrito, para que no pase desapercibido a los ojos del ávido lector, que ante el Santísimo Sacramento, sólo se hace "genuflexión sencilla", y añade un pequeño complemento, para lelos (entre los que gustosa, me incluyo), "todavía hay fieles que siguen haciendo la desaparecida genuflexión doble". ¡Toma ya! Sino quieres una de caldo, ahí tienes dos.

En fin, que si, que muy bien, que está en el Ritual y que hay que unificar gestos. Para lo que nos conviene, claro está.

La verdad es que este aburrido discurso de la parte intelectual, de nuestra Diócesis, yo, ya lo escuché a voz en grito y en Exposición, que es donde se debe de hacer, ¿verdad, señor pluma de acero? Aquel día, reconozco que me asusté ligeramente, como se acostumbra a decir "me temblaron las canillas", creí que los culpables seríamos llamados a un juicio popular y quemados en la hoguera pública. Y es que, ese es el tono que usan los tolerantes, modernos y que van con el Concilio: bocinazo limpio.

Me pregunto cual es el problema de entrar en una Iglesia y al encontrarnos con nuestro Padre, ahí en la Custodia, bajar las dos rodillas a tierra, ante El que nos ama tanto, "para que al nombre de Jesús,
se doble toda rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos"

Tendría que ser, mayor delito, el ni siquiera arrodillarse, como hacéis muchos de vosotros y no por imposibilidad, sino por clara posibilidad de querer cargaros todo, que, para lo que os conviene, os amparáis en IGMR, Concilio y demás. No lo hacéis así, para recordar, que en la Consagración, Dios mismo está ahí y es obligatorio, salvo las excepciones contempladas, el arrodillarse. No, ahí os gusta más la tolerancia y el "bueno, bah"

¿Cuál es el problema de bajar las dos rodillas ante Dios, ante nuestro Señor? Como bien dice el Evangelio, "HIPÓCRITAS", eso es lo que sois

Arrodillarse ante el Señor es un acto de fe: si nos arrodillamos, es porque verdaderamente sabemos y creemos que Él, está ahí, ante nosotros."

Benedicto XVI:

«nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento, porque sabemos y creemos que en Él está presente el único Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su Hijo único ( Jn 3, 16).»

Así, pues, nos ponemos de rodillas en la presencia de la Hostia consagrada, porque reconocemos que lo que aparece ante nuestros ojos como pan ha dejado de ser pan común luego de la consagración: desde ese momento es Cristo, en su Cuerpo y en su Sangre, ¡Dios-con-nosotros!"




+M. Celestial




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