domingo, 1 de junio de 2014

“Ellos no son del mundo como tampoco yo soy del mundo”

“Comenzad ya ahora, en este tiempo de Pascua, vuestra resurrección con Cristo. ¡Mirad cómo os tiende la mano! ¡Resucitad con Él! Salid del sepulcro del viejo Adán, abandonad vuestras preocupaciones, las envidias, las inquietudes, las ambiciones del mundo, la ligereza, el egoísmo, la indolencia, la vanidad y los delirios de grandeza.
Esforzaos desde ahora en hacer lo que os parece difícil, pero que no debéis descuidar: velad, orad y meditad.
Dejad ver que vuestro corazón, vuestras aspiraciones y toda vuestra vida están con vuestro Dios. Reservad cada día un poco de tiempo para ir a su encuentro. No os digo que dejéis el mundo no que abandonéis los deberes que tenéis aquí en la tierra, sino que seáis dueños de vuestro tiempo. No dediquéis horas enteras al ocio o a la vida de sociedad. No oréis únicamente cuando os encontráis cansados y a punto de ir a dormir; no os olvidéis completamente de alabar a Dios o de interceder por el mundo y por la Iglesia. Comportaos según las palabras de la Escritura: Buscad los bienes de allá arriba. Demostrad que pertenecéis a Cristo ya que vuestro corazón ha resucitado con Él y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios

Beato John Henry Newman
                 


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