lunes, 21 de abril de 2014

Se fue la lluvia

Hoy todo se ha vuelto limpio y verde, pero ayer las calles se pintaban de nuevo grises y tristes como no queriendo olvidar la congoja y el dolor de las últimas semanas. La lluvia aligeraba suavemente el campo llevando una oración que enlazaba las cuentas blancas de su rosario volviéndolas plateadas y brillantes. Era un canto templado, sereno, lleno de silencioso respeto y un deseo hermosísimo de amor.  Era jaculatoria, era ruego, era plegaria en un solo rezo. Era como si sus gotas nos envolvieran en un nuevo “bautismo” para apartarnos de lo falso y engañoso, y llevarnos a lo más azul y estrellado de la bóveda íntima del cielo.
Allí hay otro tipo de luz y brillo. Allí está nuestra Vida, sin olvidar que esa intimidad, solo importa a Dios que la convierte diariamente en oración.

+Capuchino de Silos


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