sábado, 12 de abril de 2014

Santa Faz 2014


Santa Faz  – Capuchino de Silos
Y me encontré con Él casi sin esperarlo.
Hacía unos días que acababa de llegar una primavera hermosísima que admiraba a través del ventanal de mi estudio donde iba haciendo fundir muy despacio, el Amor en el color sobre el paño. Un paño, que antes había sido  inmaculadamente blanco como la nieve; que daba pena hasta de mancharlo, y que podría haber servido de mantel o ¡qué sé yo!
Después, una mancha sobre otra iba dando paso a un rostro. Era su rostro. Era el rostro del Señor. Sus ojos miraban hacia el suelo y parecía que caminara lentamente. Yo, no dejaba de observarlo un solo instante pero no conseguía de ninguna manera que me mirase. Me afligía no poder captar bien lo que su mirada reflejaba.
Quería, como la Verónica, limpiar ese rostro ensangrentado donde la sangre iba resbalando por toda su cara.
En cada pincelada iba comprendiendo ese gesto silencioso, esa mirada dolorosa, ese caminar lento hacia el Calvario, donde recibiría muerte y donde murió lleno de sufrimiento e infinito amor por mí, por todos.
¡Cómo plasmar lo íntimo que su corazón sentía en aquellas horas de angustias!  ¡Cómo plasmar tanto amor y desprendimiento en un solo gesto!

Su “presencia” en mi estudio era la oración más íntima que iba convirtiendo las horas de trabajo en eternidad y gratitud.
Todo mi trabajo lo convertí en rezo, en súplica, en llanto...un llanto escondido entre pinceles y tubos de pintura... también la alegría de poder ver mi Cristo expuesto en el Monumento de mi parroquia el Jueves Santo.

+Capuchino de Silos







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