sábado, 8 de febrero de 2014

Lloró y llora Sevilla




Ayer fue  un día muy especial para mí por muchas razones.
Amaneció precioso, de alegría inmensa, de alegría radiante.
El sol encendía la ciudad y las frutas naranjas de los árboles amargos, se agitaban al compás del viento haciendo que sus hojas verdes bailaran brillantes por la lluvia caída del día anterior.
Pero la alegría, la placidez y la calma no podían durar.
De repente todo enmudeció y llegó el dolor que nos temíamos. Llegó sigiloso y mudo, hasta la misma médula del corazón: nos enterábamos del fallecimiento de nuestro muy querido y buen amigo Paco del Prado.
Hoy, el cielo de Sevilla llora su muerte y nosotros también. ¡Lo queríamos muchísimo!
Y Sevilla sigue llorando y nosotros también, pero sabiendo que el Cielo lo ha recibido con los brazos abiertos. 

+Capuchino de Silos

3 comentarios:

  1. Siento mucho este dolor.
    Que El Señor le haya acogido a su lado.

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  2. Hola, casualmente he descubierto tu blog y me encanta las cosas que dices. Tan sólo una sugerencia: Cuando dices que rezas por todos los cristianos asesinados, yo sin embargo rezo por todos los hombres y mujeres, niños/as y ancianos sean de la religión y raza que sean, no en vano somos todos hijos de Dios. Un saludo y sigue así.

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  3. Para contestar a los comentaristas de mi blog entro en el de cada uno de ellos para agradecerles su visita de una forma personal.

    Tampoco suelo contestar a los anónimos. A ellos los tiro directamente a la papelera.
    En este caso, haré una excepción y te contesto. Ruego, que la próxima vez, lo hagas con un seudónimo. Gracias.

    Me dices que rezo por todos los cristianos asesinados. Sí, es verdad, y con mucha devoción, por cierto.
    En primer lugar, porque la religión católica es mi religión y hoy día, es la religión que está más perseguida. Estos cristianos dan su vida, generosamente, por Cristo que es el ÚNICO Dios y Señor para ellos y para mí.
    En segundo lugar: porque sólo reconozco a ese Dios que dio su vida por nosotros para salvarnos y que se llama Jesucristo, único Dios y Hombre verdadero. NO HAY OTRO. Es mi doctrina. Todos, como quieren hacernos ver, no somos hijos del mismo dios.
    Somos hijos de Dios, ¡SOLO Y EXCLUSIVAMENTE! los he que hemos sido bautizados y profesamos la fe y religión católica, por eso rezo por ellos.
    También rezo, cada día, para que se conviertan aquellos que no creen.



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