martes, 4 de febrero de 2014

Entera libertad



 Me entusiasma, siempre me encantó, poder corresponder a las ayudas que recibo, aunque a veces, no fueran comprendidas y lo que tiene de misticismo, de locura espiritual, de aura de felicidad y libertad, se escapara, se fuese; el alma se oscurece, se enluta, hace que se cierre el cielo y llueva sobre la asombrosa magia que te ha mantenido suspensa soñando con sólo alguna sonrisa.
Debería haber una bienaventuranza en la que poder soñar te transporte directamente al cielo; sentir que hasta allí puedes llegar, que te quedas para siempre, que estás y que eres bien recibida y admitida.
Pero eso es imposible y vuelvo a caer una y otra vez porque me encanta recompensar el favor que he recibido aunque no sea comprendida. ¡Qué más da!
Es como un sueño inalcanzable, que por lo menos, en mi caso, nunca ha dado resultados positivos y me he llevado bastantes desilusiones y lágrimas que, gracias a Dios, no duran, porque la esperanza y la fe, siempre, siempre están conmigo. Ellas nunca se van, permanecen como las mejores amigas que he podido tener y retomo el mismo camino una y otra vez olvidando lo último. 
Son auténticas verdades que están destinadas a crecer como el amor del que más ama.
¡Qué alegría sería poder soñar con esa especie de locura eterna con entera libertad!


+Capuchino de Silos



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