viernes, 21 de febrero de 2014

El día con sus noches




¿Para qué esperarlo si por sí sólo llega?
Llega sin apresurarse, pausadamente, con toda la calma y hermosa pureza.
Misteriosamente llega y, como llega, camina lentamente hacia el bosque más silencioso oscurecido por la noche, donde los pájaros duermen esperando que despunten los primeros albores. 
Me dejo conducir calladamente por él para poder gozar, cuando llegue la mañana, de esa brisa divina que llama, que espera, llenando mi ánimo tan dolorido últimamente.
¿Podrán las sombras del día, con las hermosas luces del alma?

+Capuchino de Silos



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