lunes, 20 de enero de 2014

Escuchando a Brahms



Suena Brahms que es una de mis debilidades, y lo escucho atentamente abriendo una ventana en el alma que da al cielo; y es, entonces, cuando mi casa se llena de luz; y rezo sin rezar, y pido amor y gracias como lo haría San Ignacio; y mi cansancio y  mi tristeza los dejo aparcados para que no me dejen sin amparo ni defensa; y me dejo emocionar por su dulce y deliciosa melodía que llena el paisaje del alma más enamorada. Mentalmente regalo mi corazón y deseo sólo ternura para que el Señor pueda mover los hilos que sujetan mi hogar y es, en ese momento, cuando todo se llena de aroma y de trinar de pájaros  que llegan hasta mi ventana. Así estoy más cerca de lo grande, de lo hermoso, de lo inmenso.


+Capuchino de Silos



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