jueves, 30 de enero de 2014

El llamador.




Y es que, la mayoría de las veces, la vida se llena de trabajos inútiles que no van a ninguna parte.  Hay demasiadas ocupaciones que hacen no prestarle atención a ese otro gran tesoro que llevamos con nosotros.

Ese tesoro similar a un joyero, lo tengo guardadito muy celosamente, y... ¡es tan débil y... tan frágil su envoltura!... que hasta lo puede romper un simple suspiro.

¡Lo he pulido y limpiado tantas veces...! y lo quiero tener tan resplandeciente que hasta lo puedo empañar con mi propio aliento.

¡Muchas veces me olvido que está! Y está cargado de sueños, de ternura, de cariño, de cosas muy buenas, de cosas buenas y no tan buenas, de debilidades, de penas, de alegrías... 
...de ¡tantas cosas!

¿Qué podría hacer más con él? 
Seguir mimándolo amorosamente tirando a la basura todo lo que no sirve.

+Capuchino de Silos