jueves, 30 de mayo de 2013

Hay que tener fe



No tengo otra cosa mejor que hacer en estos momentos que dar gracias a Dios, al Cielo y a toda la corte celestial.
El pasado día 20 de este mismo mes de mayo, (casualmente, mes de la Virgen), puse un texto, aquí en el blog, que lo titulé: “Pedirle como lo hacen los niños”. Me refería, a rogarle, a pedirle a Dios nuestro Padre y Señor con toda confianza y amor.
Aquí en el blog, escribía, aquel día, lo siguiente: “Hoy, porque creo y tengo fe, le he vuelto a pedir otra cosita. Esta vez mucho más importante. Confío en su poder y en su misericordia, para que cure a una madre de familia, muy joven y que está muy enferma. Me escuchará, estoy segura”. Lo decía convencidísima de que sería escuchada.
Me refería en ese texto, a esa frase del evangelio, “todo es posible para el que cree”. Desde mucho antes de entonces, desde que lo supe, mi ruego, insistente al Altísimo, ha subido diariamente y en muchos instantes del día, al Cielo; inclusive en el sueño mientras dormía. Allí, cada mañana, delante del sagrario, he rogado y he rezado por ella.
Pues bien, me acaban de llamar por teléfono para comunicarme que esa madre de familia, joven y lindísima, se encuentra maravillosamente bien.
El paisaje se nos ha vuelto como el de la foto, ¡precioso!
Se trata, sencillamente, de pedirle al Señor con absoluta FE y confianza. No hay más misterio.

+Capuchino de Silos

También, daros a todos las gracias por vuestras oraciones.


sábado, 25 de mayo de 2013

La cocina de Capuchino de Silos

La cocina de Capuchino de Silos



Hoy reanudo "La cocina de Capuchino de Silos" que dejé olvidada hace ya unos meses con una receta dada por mi queridísima y gran amiga gallega Marián.

Empanada de bacalao y pasas.

Ingredientes:

250 gramos de bacalao desalado 
400 gramos de harina 
25 gramos de levadura de panadería
75 gramos de uvas pasas
2 cebollas grandecitas
2 pimientos verdes
1 pimiento rojo
2 dientes de ajo
Agua
Sal, pimienta
Aceite de oliva.

Relleno para la empanada:

Comenzaremos con el relleno para poder aprovechar el  aceite que sobre para la masa de la empanada y darle sabor.

Se pican finamente los dientes de ajo y lo añadimos a la sartén con tres cucharas de aceite de oliva, la cebolla, los pimientos rojos y los pimientos verdes. Todo cortado en juliana. Se rehoga a fuego muy, muy lento para que no se queme.
Desmigamos el bacalao ya desalado y lo añadimos conjuntamente con las pasas a las verduras cuando estén en su punto. Salpimentamos y dejamos al fuego unos minutos sin dejar de mover con una cuchara de madera.
Retiramos del fuego y colamos el aceite sobrante que reservamos hasta que esté bien escurrido.

Elaboración de la masa

Para la masa de la empanada añadimos el aceite que nos ha sobrado anteriormente y que le dará a la masa el sabor de los ingredientes del relleno. Añadimos tres cucharadas soperas de aceite de oliva, la levadura y el agua templadita.
Trabajaremos bien la masa y la dejamos reposar en un  recipiente que tapamos con un trapo húmedo en lugar seco. Pasadas dos horas se comprueba que la masa haya duplicado su volumen dividiéndola en dos partes iguales. Una mitad la utilizaremos para hacer la base y la otra mitad para revestir la cubierta. Se estiran las dos partes con un rodillo de cocina colocando la parte de abajo sobre la bandeja del horno que revestiremos con papel de horno recortando los bordes. Colocamos con cuidado el relleno sobre esa base  y finalizamos poniendo encima la otra mitad y cerrando con cuidado todos los bordes de la empanada para que quede bien cerrada y el relleno no se salga.   
Con las sobras de la masa podremos hacer los adornos.
Se bate un huevo, y con la ayuda de un pincel de cocina repartimos por toda la superficie y pinchamos con la ayuda de un tenedor para que la masa ni engorde, ni pueda subir.
Con el horno precalentado a 180-190 º introducimos la empanada y la dejamos en el horno hasta que esté bien hecha y doradita unos 25 a 30 minutos. 

¡¡¡Riquísima!!! 


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lunes, 20 de mayo de 2013

Pedirle como lo hacen los niños.



Prometo que me llegaron tan a fondo aquellas palabras que quedaron prendidas en mi alma, como si alguien, que no fuese yo, las hiciera eternizarse para que nunca más se me pudiesen olvidar. Lo había leído y oído centenares de veces, pero en ese momento, todas sus sílabas llegaban reposadas, cayendo como el rocío cae en la mañana y humedece la sedienta campiña con un sol todavía tímido: “todo es posible para el que cree” leía y me sobrecogía. Y era verdad. Eran las palabras del mismo Creador y Señor mío.
Entonces se coló en mi reflexión un momento vivido en aquel mismo lugar una temprana mañana de invierno poco antes de Navidad de este pasado año. Unos días antes del sorteo navideño, al buen hombre que ayudaba en la parroquia y que guardaba la lotería que se jugaba en la parroquia, se le habían perdido los folios donde apuntaba quien compraba y quien, todavía, debía abonarle, la participación del numerito que muy pronto se iba a sortear. Estaba muy, muy preocupado, realmente nervioso e intranquilo por lo que le podía suponer esa pérdida, y andaba todo “loco” buscando, sin parar, por todos los rincones de la sacristía y del despacho; así se pasó, el pobre hombre, varios días, y por más que buscaba no los encontraba por ningún sitio. Su preocupación nos la contagió a todos.
Una mañana, al entrar en la iglesia, encontré al hombre todo “mustio” sentado y pensativo. Le pregunté: ¿todavía no has encontrado los papeles? Su respuesta, con una cara tristísima, compungida, mirando hacia el suelo, fue inmediata: no. Le contesté: no te preocupes, y entré en el sagrario. Nada más arrodillarme, con toda confianza y fervor, miré al sagrario y le pedí al Señor que el pobre hombre encontrarse aquellos papeles que tanto le preocupaban. A los pocos minutos se me acercó y me dijo al oído lleno de alegría: ¡ya los he encontrado! Fue así de fácil.
Hoy, porque creo y tengo fe, le he vuelto a pedir otra cosita. Esta vez mucho más importante. Confío en su poder y en su misericordia, para que cure a una madre de familia, muy joven y que está muy enferma. Me escuchará, estoy segura.

+Capuchino de Silos


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