jueves, 31 de enero de 2013

En mi recuerdo.






Como tantos otros días, recordaba a un amigo y maestro del arte pictórico sevillano que murió tan solo hace dos años. Francisco García Gómez, autor del retrato al óleo sobre lienzo de la fotografía que ilustra esta página: el Ilmo. Sr. D. Juan Cordero al que tuve como maestro y profesor de “Perspectiva” en mi recordada y añorada Facultad de Bellas Artes; o bellas partes como algunos le decíamos.

Paco, como le llamábamos los amigos, ha sido, fue y será, para los entendidos en la materia, un genio de la pintura del siglo XX; lo muestra, como pequeño ejemplo, el espléndido retrato que le hizo a su compañero, por entonces, Juan Cordero, al que dicho sea de paso, doy las gracias en profundidad por lo mucho que aprendí a su lado.

Paco estuvo casado con una muy amiga mía, Carmen, y tuvo de su matrimonio dos preciosas hijas y un hijo guapísimo.

Fue una persona divertida, con unos “puntos” divertidísimos; la verdad que era muy entretenido estar a su lado. De carácter complicado, eso sí, pero simpático, jocoso y burlesco que se reía de su propia figura y de todo lo que le rodeaba. Dios le dio la facultad de pintar exactamente lo mismo con las dos manos a la vez. Un auténtico genio con una capacidad artística asombrosa.
Rezo por él muchos días, como también lo hago por otro profesor al que quise muchísimo, Manuel Álvarez Fijo que me enseñó a descubrir el alma y los secretos del dibujo. ¡Madre mía, qué tiempos! Cómo recuerdo “la historia de los colores”
Desde este rinconcito decirles, a los dos, que allí, en el lugar donde se encuentren, no les faltarán colores para seguir llenando lienzos maravillosos rodeados de bellos paisajes que aquí no tenemos la oportunidad de ver. Dejasteis buena prueba de ello. Por ello y por muchas cosas más, gracias, muchas gracias.
 


+Capuchino de Silos


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martes, 29 de enero de 2013

En todo momento...




siempre está; en cualquier lugar que nos imaginemos; allí donde nos cuesta llegar; entre montañas cubiertas de nieve; entre arboledas con  fuentes  y parques llenos de madres con niños que ríen jugando; en casa, hoy, ahora, en este momento; siempre está. Con paciencia y misericordia infinita esperando que desaparezca la nieve que nos separa; o, también, simplemente, para  que le podamos dirigir una mirada cariñosa y decirle que le damos gracias por tanto como recibimos cada día o decirle sencillamente que deseamos tenerle 
cerca, muy cerca.
+Capuchino de Silos


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