miércoles, 11 de diciembre de 2013

De nuevo, San José.



Paseaba con mi marido, mientras por aquella rendija del alma, entretenida y divertida, miraba al cielo viendo cómo se movían las nubes de un lado a otro. Parecían velos de tules blancos que fueran a vestir las novias envolviéndose con ellos en un auténtico desfile de moda; y es que el entretenimiento y la diversión son como preparar una buena comida; una virtud, que para otros, puede que sea un defecto,  por aquello de mantenerse en la línea en un maldito régimen que se hace eterno.

Y así soñando con volar hacia aquellos vaporosos tules, fuimos haciendo camino sin apresurarnos; a paso medio y en silencio, sin prestar atención a nada más que a la danza que se producía en el cielo.

No puedo ser feliz todo el día, pensé, y cerré los ojos para abrir los del alma por un momento, y...fui mucho más feliz.

Fue entonces, al mirar hacia abajo, cuando mi vista se detuvo ante una mota muy, muy  pequeñita que resplandecía, ¿dorada?, sí, dorada. Brillaba entre el polvo del asfalto. Me agaché y vi que era una diminuta medallita planísima del tamaño de un hueso de aceituna. Parecía que fuese S. José con el Niño. No se apreciaban  los rasgos de ninguno de los dos, sí, su silueta pero estaba sucísima y había sido pisada por un montón de personas que no habían reparado nunca en ella. Me fijé bien y era S. José sin lugar a duda.

Una vez más ahí estaba él custodiándome y yo con Ellos dos, ¡ah! y mi marido.


+Capuchino de Silos


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7 comentarios:

  1. Bella historia, me sorprendió porque me paso algo parecido hace como un año. Pero fue la medalla de la virgen María!

    Abrazos

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  2. Pequeños regalos del Señor... siempre entrañables. Un abrazo fuerte!

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  3. Hola querida amiga, que emocionante la historia, el Señor se nos revela en momentos impensados, nada es casualidad y menos encontrarte con una medallita de San José a quien venero con todo mi corazón...me gusta leerte querida Capuchino, te deseo un hermoso fin de semana, bendiciones.

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  4. Es muy bonito lo que nos has contado, a mi me pasó algo parecido con una estampita de la Virgen, y hay que ver cuánto se agradece un momento así. Un abrazo de corazón; tus amigos de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea te deseamos Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

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  5. Hola, que lindo paseo y quien te iba a decir que san José y el Niño te esperaban como siempre un saludo amiga

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  6. San José te quiere mucho querida Capuchina, te sale al encuentro.
    Me alegro, eres una elegida...
    Un abrazo muy grande. Dios te bendiga siempre.

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  7. Que me encanta como cuentas las cosas...que Bueno San José te esperaba justo ahí....es un santo por descubrir y está lleno de gracias...me enseña como mirar a mi marido...El tiene recursos muy interesantes lo sabias??

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