sábado, 26 de octubre de 2013

Regando el paraiso



"Un río salía de este lugar de delicias, para regar el paraíso, y desde allí se dividía en cuatro brazos. El hombre es un lugar de delicias, donde Dios ha hecho brotar el río de la razón y de la luz natural, para regar todo el paraíso de nuestro corazón; y este río se divide en cuatro brazos, es decir, en cuatro corrientes, según las cuatro regiones del alma.
1. Porque, en primer lugar, sobre el entendimiento, llamado práctico porque discierne las acciones que conviene hacer u omitir, la luz natural derrama la prudencia, que inclina a nuestro espíritu a juzgar rectamente acerca del mal que debemos evitar y desechar, y cerca del bien que hemos de hacer y procurar.
2. En segundo lugar, sobre nuestra voluntad, hace que surja la justicia, la cual no es otra cosa que un perpetuo y firme deseo de dar a cada uno lo que es debido.
3. En tercer lugar, sobre el apetito concupiscible, hace que se deslice la templanza, que modera las pasiones.
4. En cuarto lugar, sobre el apetito irascible o la cólera, hace flotar la fortaleza, que refrena y modera todos los movimientos de la ira.
Estos cuatro ríos, así separados, se dividen después en muchos otros, para que todas las acciones humanas puedan estar bien encaminadas hacia la honestidad y hacia la felicidad natural"

+&


http://www.capuchinodesilo.blogspot.com.es/view/flipcard 


'